3 de diciembre de 2005

Estático

El viento sopla de cara, y la veleta, corre. El cielo es teñido por el sol, es naranja, luego rojo. Empieza a refrescar, y la fuerza de un rey se ahoga en el mar. Poco queda del cálido rojizo, todo es ya azul violáceo y negro profundo, como mi lecho cuando miro en la oscuridad.