29 de diciembre de 2006

ROBOT #35


Paz y amor en
todo el mundo...


28 de diciembre de 2006

Vidas cruzadas


17 de diciembre de 2006

Permiso para volar

25 de noviembre de 2006

¿Imaginas?

¿Te imaginas despertar una mañana y descubrir que el mundo a cambiado? Que sales de la calle embriagado por el olor de las flores. Que al pisar la calle no es asfalto husmeado por canes lo que pisas, sino fresca hierba. Caminar por las avenidas sin tropezar con miradas inexpresivas y de desconfianza. Que todas las calles son peatonales. Y el ir a trabajar es como ir a la escuela, porque todos quieren aprender de los demás. Sería fantástico imaginarse un mundo así, ¿verdad? Lamentablemente, no somos capaces ni de imaginarnos ni la mitad. La mayoría se conforma con quedarse viendo morir al mundo por televisión y en los diarios, a la vez que sus cuerpos se retuercen en un1 círculo de vana autosatisfacción egoísta y narcisista acrecentada por la parte infecta del mundo; el pus que brota en los corazones de las grandes ciudades son el profiláctico de las heridas a las cuales impide sanar. Las bacterias que danzan al compás del dolor en armoniosas formas amorfas, haciendo que cada avance sea una poesía única e irrepetible, que deja estupefactos y deleitados a todo aquel que aprecia las cosas por su forma sin pensar en las consecuencias que conllevan. Vivimos en una1 poesía visual, carente de una1 razón existencial y de la cual no podemos escapar. Sería bonito imaginar que no es así, ¿verdad?

Trans-formación
Cerró los ojos en un parpadeo y cuando los volvió abrir nada era ya como antes. Se sentía como Alicia, aunque no fuera así. Todo era artificio, ante él se presentaban distintas figuras circenses, a cada cual más absurda. La que más le impactó fue la bola que hacía equilibrismo sobre un tipo obeso mientras lo rodaba por el suelo, y que con desinflado tono le preguntaba que cual era su especialidad. Entonces el muchacho se ríe respondiendo que no va de nada. Y a lo que la bola le contesta escépticamente un «pues vale» mientras se le aleja gritándole ya a lo lejos lo bonito de su conjunto. ¿Conjunto? Se hecha un vistazo a sí mismo y se encuentra vestido de mujer. El joven estaba flipando literalmente, intentó quitárselo pero el corsé estaba muy ajustado. Y mientras él luchaba contra la moda, no se percató con que estaba siendo rodeado por un montón de hombres con caras de insaciable vicio. Cuando se quiso dar cuenta ya estaba empezando a ser manoseado por los depravados. Dio unos cuantos puñetazos pero fueron inútiles. Entre los ruidos guturales se escuchaban los sonidos de cremalleras, en vista de la situación la adrenalina hizo el resto, agarró fuerzas de la nada y consiguió abrirse paso hasta poder salir dejando a la mayoría con el calentón encima. Corría y corría por un bosque de árboles rosáceos, y según iba avanzando empezó a notar que su pecho crecía y ascendían y descendían al ritmo de su movimiento. Le estaban saliendo tetas. Impresionado por el hecho se hubiera parado, pero no fue capaz y siguió corriendo con las tetas disparadas. Tal fue el impacto causado que al cabo de un rato notó que tenía el culo respingón. Cuando por fin llegó el momento de parar, paró. Cual fue para él su sorpresa que al ir a colocarse el paquete, ya no tenía paquete. Y mientras se tocaba descubrió un mundo nuevo. Se quedó dormido o dormida debajo de un árbol que como al igual que Newton, le despertó una manzana. Que la despertó para dejarla inconciente, ya que era de un manzano centenario. Despertó de madrugada en un establo siendo sodomizada por un enano de feria ambulante por un par de rupias. Cuando se hubo terminado se vistió con telas de saco, ya que no había ni dios que se volviera a poner el corsé. Y con lo puesto salió a la calle. Se encontraba en un pueblo de paso de esos con la típica posada. Se le ocurrió entrar a ver si conseguía entender el por qué él ahora era ella. Pero su paso fue interrumpido por dos rameras que casi la apalean arguyendo intrusismo laboral. Y como venganza dado que no la pudieron apalear, la despojaron de sus harapos. Y aprovechando ya su no vestimenta decidió que sería una buena idea darse un baño en el río. Allí en cueros se recostó sobre un árbol mientras cayó en sueño. Se despertó porque las uñas de un perro se le clavaban en las tetas... Tras la impresión cerró los ojos en un parpadeo y vio al mismo perro con su virilidad atrapada.

28 de octubre de 2006

Arco iris
Más allá de los dominios de la tierra y el viento, donde los sueños se tiñen de azul, existe un vasto lugar en donde las costumbres y las leyes son tan ancestrales como el propio cielo. Un reino eterno de hábitos inalterables. Su sociedad vivía en una feliz resignación; no querían cambia ¿para qué? si estaban bien. Un día, como uno de tantos, la luna se sumergió para hacer su visita mensual y mostrar sus respetos al rey. Éste un ser pálido, con barba voluptuosa y cara de ser bondadoso; se conocía de él lo que de muchas criaturas marinas que tras una apariencia de vulnerabilidad se escondía una criatura de alma negra. Entre sus ciudadanos se cuenta una historia que sucedió hace tanto que su relato se convirtió en cuento de niños y con el tiempo se transformó en leyenda...

Una noche, cuando el cielo y la tierra se encontraban en la lucha por la soberanía, el reino inalterable se mantenía neutral, el sol decidió poner fin a tanto belicismo. Y aprovechándose de su altitud, mientras el cielo y la tierra se mantenían concentrados en su lucha, el sol envió a sus soldados sobre el mar, que al tomar contacto sobre él se transformaron en matizados arco iris gigantes. Estos alcanzaron al cielo y a la tierra, y pusieron fin a la guerra estableciendo la armonía. Cuando se puso fin al conflicto los soldados fueron llamados por el sol tomando la misma vía por la que llegaron. Pero no todo salió tal y como se planeó, el rey del mar enojado con la libertad tomada por el sol tomó como prisioneros a la gran mayoría de sus soldados y los encarceló en lo más profundo de sus territorios.

Los años se sucedían y los soldados pasaron al olvido de la memoria. Ya nadie se acordaba de ellos hasta el mismo encarcelador llegó a olvidarse de ellos. Pero aún a pesar de su olvido estos seguían con vida, prisioneros en celdas de cristal. Cuentan varias historias de cómo se liberaron; unos hablan de una traición a la corona, otros apuntan a un ajustes de cuentas con el rey, otros en cambio defienden que fue el amante de uno de los prisioneras que acudió en su rescate. Fueren cuales fueran la manera en que escaparon, lo hicieron. Inmediatamente fue dada la alarma y perseguidos. Durante la fuga algunos cayeron. Rozando la superficie empezaron a surgir como de la nada lobos de mar salvajes, sedientos, acelerados. Y justo atravesar la barrera acuosa se desvanecieron en el aire. Aunque muchos quieren pensar que volvieron a su patria, la verdad es que sus cuerpos murieron en las fauces de los lobos de mar. Ingiriendo sus almas.

22 de octubre de 2006

de Chupetines y Gugús











Como como no paro de currar como un gilipollas, he decidido tomarme la libertad de lanzar una avanzadilla de lo que mi amigo Horacio (que por cierto, no tengo pensado currar en la fiesta) y yo estamos haciendo para los carteles del festival del jueves. Disfrutadlo por que la verdad es que merece la pena reirse un rato.

25 de septiembre de 2006

sombras, sólo quedan sombras
Mire por donde mire, todo lo que rodeaba su mundo se transformaron en sombras. El pasado se escapó entre las sombras, y su futuro, demasiado distante para verlo. El presente jugaba con reirse de su propia sombra. Mirando por la ventana vió, hace tiempo ya, a su infancia despidiéndose sonriente y conforme. Le alegró pensar que se había reconciliado con su infancia y por ello le visitó antes de su marcha. Al rato un hormigueo de tristeza le recorrió los dedos de los pies, de forma que iba y venía de derecha a izquierda, hasta que le recorrió la espalda hasta el cuello y después la cabeza. Fue entonces cuando comprendió que descuidó su mediodía y de ahora en adelante sólo quedarían las sombras hasta la oscura noche.

10 de septiembre de 2006

mi percepción del mundo
Dicen que cada uno ve lo que quiere ver y oye lo que quiere oír.
Yo también veo el mundo como quiero, por eso es mi mundo.




26 de agosto de 2006

De dragones y princesas

4 de agosto de 2006

MI YAYA DICE QUE SOY UN CHICO DE PROVECHO...

19 de julio de 2006

Encontré por fin mi calle...

En mi verano no hay palabras...






15 de julio de 2006

Recuerdos cubanos

Un año.
Chicos, y chica. Hasta la victoria siempre.




























25 de junio de 2006

Divendres 23 i Dissabte 24

Ritual anual, familia y amigos y siempre caras nuevas.
De las pocas noches en las que apenas pienso en cosas tristes.


Foto sin hermana 1

Foto sin hermana 3

PS: la hermana 2 no estaba

Utopías

Retomando de nuevo la vida, ¿o a caso abandonándola? En la distancia de lo que no considero mi hogar lo extraño estando en mi cuna. Se me queda pequeña, mis pies tocan los barrotes y mis rodillas se doblegan. La almohada ha perdido los sueños de niño. Y por encima mío ya no hay estrellas brillantes girando en mis insomnitas y oscuras noches. Mi casa no reside en esta tierra; no sé si la perdí en el mapa o si se la di a alguien que la necesitara más que yo (probablemente; el eterno altruista) el caso es que ahora me vendría bien. Parar, pensar, curar mis heridas (que son unas cuantas) y dormir sin sueños y despertar en uno que empiece con indiferentes gorriones piándome al renacer. Pero qué importa, si ya no tengo ese lugar. Vagabundo dice Martín Buscaglia. Eso soy; aunque no sepa ni quién soy ni de donde vengo ni hacia donde voy. Por ahora creo que imitaré a la naturaleza y seré como un caracol. Pero en vez de arrastrar mi casa, la cargaré en mi corazón y que me espere quien me quiera esperar.

Tributo a la ciudad II

Estatuas vivas. Latiendo sin movimiento. Invisibles ante los habitantes de las urbes. Ocultos y furtivos dan vida a los rincones olvidados, descartados. Son sombras sus habitantes. Son detonadores. Son la esencia olvidada del amor, que en cualquier momento y sin avisar encienden el autentico corazón de la ciudad; el que palpita generando cambios, produciendo una evolución. El que da sentido a la ciudad. Alguna vez serán descubiertos, otras en cambio seguirán en su ritual sin percibir el degenerado bien que hacen humanizando la grisácea piel de esta ciudad.

Otro ego

Cada vez que abre los ojos se hace siempre la misma pregunta: ¿quién soy? Al rato y como siempre se calza e inicia la rutina higiénica diaria. Al mirar su reflejo se cuestiona si hoy será afable o un alter nuevo. Es complicado distinguirse a uno mismo. A veces la educación te convierte en perversa falsedad, en otras, es la evasión de una situación la que encamina a otra personalidad. Así de forma escalada se generan máscaras de falsa realidad. Y es en casa cuando recoge el correo, y se lo lee con detenimiento, buscando alguna novedad, en la que pudiera intentar ser sí mismo. Y es justo cuando quiere ser él mismo que se le olvidó el cómo serlo. Y es en las noches de pared blanca en donde los fantasmas de su personalidad se manifiestan devorando cada vez un poco más las sobras de quien era. Cada mañana se levantará creyendo saber quién es, y es al preguntarse cuando nace la respuesta que es la misma pregunta.

Tributo a la ciudad I

Alzar la vista y respirar. Los edificios se saludan a cada determinada hora del día. Así todos y de forma cortés se ofrecen los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches; mediante palomas mensajeras, hojas impulsadas por susurros y reflejos que atraviesan la ciudad. Los bronquios de asfalto gris curtidos por la vida, por el tiempo, por los sucesos. Espacios en blanco en los que brotan las ideas, el ingenio y en donde inesperadamente nace la esperanza del extranjero.

Natural

El enfrentamiento era inevitable. Ante el ejército de enredaderas se levantaba una inmensa mole de piedra solemne, hogar de las ortigas salvajes y espinos. El ascenso fue iniciado, y mientras las enredaderas avanzaban en su lenta pero segura subida, las ortigas y espinos se formaban y se unían creando una barricada que pudiera contener al invasor. Llegada la noche el encuentro era inminente. A la medianoche, con la luna en lo alto de la bóveda constelada se levantaron y entraron en enmarañado combate. Los arañazos se sucedían entre duros forcejeos y las pequeñas ortigas se aferraban retorcidamente a las enredaderas dejándolas a merced de los espinos. Al alba, con el primer rayo de luz la batalla cesó. No había habido victoria, tan sólo un paso cortado por una majestuosa escultura orgánica.

Cubilátero

Existió una vez un ser poliédrico. Orgulloso y pretensioso. Tanto era así que nunca supo como era realmente. En ocasiones era pragmatismo puro, y en otras instinto animal. A veces luchaba hasta el final, y en otras caía en la más grande de las depresiones. Una vez atrajo el amor de una mujer. A veces diez, a veces mujer. Una vez él se enamoró, y otra vez se desamoró hasta volver a enamorarse. Otra vez fue el amor quien le atrajo a él. Y en confusión cayó. Un día se miró al espejo y en su rostro pudo percibir un plano más en su faz. Lo miró y lo tocó, se apretaba para ver si lo podía destruir o allanarlo, pero fue inútil, durante ese día estuvo sumiso en la desdicha. Pero al día siguiente se enfrentó al mundo radiante. Aún así en su interior, desconocía la forma real de su corazón, y como éste no era poliédrico, no podía evitar sentir los cambios radicales de su ánimo. Y una tarde, cuando se miraba en el espejo mientras se lavaba los dientes empezó a ver como su cara iba perdiendo planos. Al principio se asustó, pero enseguida se alegró. Cuando perdió el último plano, se sintió cansado, y se desplomó al suelo. Su corazón se había muerto, y él volvió en sí. Se lavó la cara y salió de casa.

23 de junio de 2006

Lágrima floral

¡Retuércete! ¡Retuércete! le susurra fuertemente mientras se retuerce. Su escuálido cuerpo se entorna sobre sí generando espirales concéntricas, naturales, orgánicas, vivas. ¡Un poco más! Se le escucha al susurro. Lágrimas brotan de sus ojos, ya no sabe si es el dolor, el no ver el final o si cuando llegue, realmente no haya valido la pena el esfuerzo. Pero el susurro le silba al oído, y recobra fuerzas. A lo alto puede ver una luz, un tapiz azul. Sus brazos antes rígidos y estancados ceden del cansancio, y finalmente se abre el telón. Mira por encima y una alfombra roja se extiende a lo largo de la pradera. Y de melodía una suave brisa que zarandea dulcemente los delicados cuerpos, y el ligero zumbir de las abejas en plena labor. El esfuerzo ha valido la pena, y piensa para sí que nada de lo que pudiera pasar podría hacer que se arrepintiera, justo fue el momento, en que el floricultor contento por el esfuerzo de la delicada amapola, la cogió de su tallo y se lo cortó. Pero ésta no lloró, y mientras se deslizaba entre la brisa al ritmo de su verdugo, sonreía y soñaba con morir decorando la melena a alguna hermosa doncella enamorada.

11 de junio de 2006

Lección 1

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y le dice:

- Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-Espera! interrumpe el filósofo ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que me vas a contar?
-¿Que tres rejas? pregunta el discípulo.
-Si, la primera es la verdad; ¿estas seguro que lo que quieres decirme es absolutamente cierto? -No, lo oí comentar a unos vecinos...
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Lo que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad, no.
-¡Ah, vaya! la ultima reja es la necesidad ¿es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces dijo el sabio sonriendo, si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
(No hay nada como las palabras sabias) visto en La coctelera.


5 de junio de 2006

La mujer lechuga

Esbozando lechugas

28 de mayo de 2006

Violentas

Fue cuando cayó la última hoja del otoño cuando le sonrió al viento y le contaba que la primavera ya estaba al llegar. Dos días después la primera flor había brotado de entre las ruinas del antiguo santuario. Eran violetas, como las que en su día decoraban el paseo hacia la entrada de éste. Una tarde se encontraba sonriendo al sol mientras recogía unas cuantas para hacerle una corona a su hermana que le vistiera y le hiciera justicia. Mientras las enumeraba y las recogía, rodeada de la devastación que se eregía a su alrededor. Fue en algún instante que fue agarrada por sorpresa y puesta a salvo cuando una azada negra segaba el violáceo campo dejando un rastro de lágrimas de sangre. A los pocos minutos las flores se murieron en sus manos, había llegado el invierno. A los jinetes del tiempo les gustaba destruir lo bello, y eran pocos los ángeles que se atrevían a levantar lo que destruían, a menudo sólo podían proteger a los pocos supervivientes del holocausto final. La niña le besó en la mejilla y éste marchó. Esa noche la niña lloró de tristeza. Al cabo de una semana, en un día de verano, se encontraba jugando en el santuario con las lagartijas cuando rodando por el suelo se topó con los pies de un jinete. La nña se puso en pie y en un principió se asustó. Pronto sintió pena del jinete que tenía el alma llena de perversión, por lo que le hizo que se arrodillara y le besó en la mejilla. La niña cayó inerte en unn lecho de violetas. Las lagartijas huyeron despavoridas y el jinete rompió a llorar haciendo brotar violetas de sus lágrimas negras.

22 de abril de 2006

Elva con actitud escéptica ante un caniche del sur

Elva con actitud escéptica, fijó su mirada en los rayos roji-azul-verdosos. Mientras suceden los fotogramas, o en su caso, los frames, otra adquisición surrealista llevada a lo real. Su escepticismo le dice que es mentira lo que ve, que sigue creyendo en sus sueños más que lo que proyecta la luz sobre la sombra. Que sus sueños son más reales. Que los sueños cuando los haces realidad no son ya ni una representación de lo que eran en realidad, que cuando los sujetas a la limitación física de lo que somos incapaces de hacer se convierte en otra basura más. Le avergüenza pensar que la gente lo valora como arte, cuando con ver una película americana en el cine contiene más surrealismo que cualquier caniche del sur. Elva mira en su entorno a otras caras, intenta ver un mismo pensamiento sólo ve caras abstraídas por la Luz. Se ríe, todas son iguales, parecen absorbidas, como si nunca hubieran visto nada igual. Pobres, piensa. No saben soñar. El tic tac de su reloj resulta más emocionante, se imagina a pequeños seres empujando de forma sincronizada los grandes engranajes del tiempo, y sabiendo que cuando uno de ellos se equivoca te regala una porción extra de vida ¿una experiencia? Clak. La luz mata a la luz, las pupilas se cierran de golpe y el verdadero mundo se oculta tras la cortina de una realidad más surreal que cualquier representación manipulada por el engaño. Si capturas un sueño, lo matas.

26 de marzo de 2006

Pensamientos en las Madrugadas II

¿Cuanto dura realmente un segundo? ¿Y un minuto? Pensando en sucesiones de acontecimientos; un segundo puede equivaler a dos horas y un minuto a dos días ininterrumpidos. El tiempo es el concepto más errado que tenemos, ni la relatividad sirve para explicar algo tan magnánimo como el eje de los acontecimientos.
Tiempo de verano tiempo de primavera cambio de tiempo perdimos tiempo. ¿Y si nos quitan algo tan fundamental como una hora? ¿Qué pasa? ¿Seremos otras personas en donde el vacío generado por ese hueco ha creado? ¿O a caso se nos regalan acontecimientos?, lo que también produciría que varíen otros, tal vez mejores.

Caminando por la calle [...] paseando regresando a donde no partí realmente. Divagando pensando arrastrado por melodías mis pasos mis latidos mi aliento. Arrastrado por los olores a ciudad a verano a primavera a pasado vivido o recordado. Y mientras mis pasos avanzan al ritmo de un tic tac ancestral, mi entorno va a un ritmo distinto frenético acelerado. Yo seré más joven más tiempo más sabio tarde o temprano por que no miro el tiempo no con los ojos con el que el mundo se obstina a creer cuyo único sastre para nosotros es la muerte.

Ser eternos
Ser mortalmente eternos
Ser eternos condenados a la soledad

...tic tac tic tac...
(¿vas a correr?)

10 de marzo de 2006

Vaciado al vacío

Es como en un tren a un destino desconocido, en donde la luz de un atardecer ardiente va consumiendo de forma vaga e inútil la sombra cándida de lo íntimo, del calor que se siente cuando ya no hay calor, el rastro reminiscente de la luz extinta. Y mientras el vagón va dando suaves y aleatorios saltitos, que dibujan sonrisas por lo absurdo. El tono apagado que da la penumbra del inicio de la noche, justo antes de anochecer lo que tampoco es atardecer, es en ese momento justo donde no hay momento, sucede algo; el vacío que Nada lo llena se convierte en una cálida ausencia, que hace que el hueco se convierta en algo insoportablemente cálido. Y es entonces cuando suspiras y se contempla el vacío que también rodea la realidad, y deducir que el tren se hace en ti, iluminado por una tenue luz naranja se acerca a tu rostro dejando ver las lágrimas que por tristeza, por emoción de un vacío tan bello, porque no quieres que se rompa la perfecta estructura de sentimientos que genera un conglomerado perfecto de sentimientos humanos, y lloras de emoción porque te convertiste en creador de algo tan bonito, de algo que se alimenta de una cadencia del espíritu. Y al bajar del tren, donde sus paradas son aleatorias, se descubre ante ti una tarde de verano; una noche de verano; una tenue luz de verano. El verano de la soledad.

17 de febrero de 2006

sAmpler

Las resonancias que rebonatan en mi cabeza mientras escucho música me distancian de la realidad. Taciturno entre este mundo y el mío, aquel en donde soy yo, y nunca soy más que eso. Al ritmo en que las ondas rítmicas vuelven y van por mi bóveda encefálica, mi pensamiento se diluye, se convierte en materia hetérea, liviano, ágil, manso. Y apaciguado me dejo caer. Caigo. Caí. Y estático sigo con una vida muerta.

16 de febrero de 2006

retazos del alma

13 de febrero de 2006

Pinar del Rio, Cuba

Miedo

Es el enemigo. El más antiguo. El más fuerte. Él es el único capaz de cambiar las cosas. Él es el dueño del mundo. De tu coche cuando lo compras. De tus hijos desde que empezaron a existir. De la vida. El origen del mal, de la guerra, de los odios. Hermano del Caos. Hijo del tiempo. Padre del fracaso. Lacayos le ayudan en su función, pues él es insuficiente, no teme pedir ayuda y reconocer sus limitaciones (Así le va). Mientras tanto nosotros, como siempre ignorantes, convivimos con él. Le cedemos el paso, el asiento en el bus o en el metro, le abrimos la puerta, le saludamos cuando contestamos por teléfono. Pero también se le combate. Y pierde. Pero le da igual. Cuando se alza una voz en el silencio. Cuando se defienden los idealismos. Cuando se defiende a quienes son sometidos. Y aún así, gana. Por que cuando llegas a casa y te acuestas, la soledad, las obligaciones, el fracaso se acuestan contigo, recordándote que naciste con el miedo y has de vivir con él, hasta que uno1 de los dos2 venza.

Condenado

Los grilletes le ubicaron enseguida. Sabía dónde se encontraba, y también lo que se avecinaba. No estaba sólo, eso le consoló. (Fundido a negro). Cuando vuelve a abrir los ojos, toda una1 muchedumbre, de ignorantes plebeyos, le gritan, le abuchean, le tiran hortalizas... Qué desperdicio de energía piensa para sí, y continúa escudriñando a su alrededor. Entonces se ve claro qué va a pasar. Una1 vez más, mal de muchos... Y de pronto CLONK. Y canasta. Y la masa que grita poseída. Ese tipo sólo robó un par de barras de pan. CLONK. Sería la última. Y los ignorantes vuelven a berrear como animales. Aquel, pobrecillo, un ilustre iluminado. CLONK. Perdió la bombilla. No quiero morir.

OVEJA MANSA

¿A dónde vas oveja descarriada?
Estos caminos no son propios de una
criatura como tú. Aunque tu cuerpo
pequeño y negro te distinga, no te
margina. Dime ovejita negra y descarriada.
Que tu manso carácter te
distingue de todas. Al menos tengo la
seguridad de que allí dónde tú estés
de seguro que a gusto te encontrarás.
Y cuando por fin te canses, otros
vendrán ansiosos a ocupar tu puesto.
E ingenuamente te irás a otro lugar,
deseosa de cambiar.

Diecinueve

con viento del este hiciste una
cama / soplaste sobre ella para
templarla / y con el murmullo
de tu voz de agua / me cantabas
nanas sin letra / y dormíamos
tan juntos / que amanecíamos
siameses / y medíamos el tiempo
en latidos / y en tus dedos yo
tocaba mis canciones / dedos de
teclas de celesta / y tu pulso tamborileaba
en mis sienes y muñecas
/ como diminutas patas de ciempiés
/ y nos repartíamos los labios
y los dientes y el hipo / y del alfabeto,
las impares / y en tus dedos
yo tocaba mis canciones / dedos
de teclas de celesta

MAGA

El mundo de JOPA

En uno de mis viajes por la urbe urbana. Ingenuo, como siempre, me aventuré por las zonas en donde las criaturas como las cuquis (cucarachas) y las tarras (ratas o ratones) no habitan. Avancé en mi caminar por valles arbolados y por un pueblo de pasiva y hospitalaria actitud. Algo debió pasar, no sé el qué que fui introducido de forma degradada e inconciente en un mundo paralelo de tremenda felicidad. Cuando me quise dar cuenta estaba bajando unas escaleras que me llevaban a un lugar frío e incluso en un principio inhóspito. Y frente a mí, una puerta robusta que sin mediar tono alguno por mi parte se abrió ante mi.

Eran dos personajillos particulares los que habitaban allí. El más grande de los dos se hallaba descansando en mi llegada y el otro, algo más bajito estaba cuidando de su manso tigre y de un jardín de alegres flores. Su cálida bienvenida me hizo confiar rápidamente y me acogieron como uno más. Cocinaron para mi, platos típicos de su mundo. Escuché melodías inauditas por otras gentes. El más grande se llamaba Pa, era el que más dormía, pues siendo tan grande requería descansar más por el esfuerzo que le requería su pasiva vida cotidiana. Sin embargo el bajito Jo, siempre estaba de un lado a otro emitiendo ruidos raros con instrumentos que nunca antes había visto. Durante el tiempo que estuve con ellos, descubrí que un mundo mejor podía existir, sólo había que crearlo. Cuando mi mente se iba o me descuidaba con otros asuntos que atraían mi atención, Jo y Pa se ponían a tocar un instrumento semejante a una guitarra y de forma improvisada, como los juglares o los trovadores, creaban divertidas piezas sonoras efímeras. Cuando me percaté del tiempo que llevaba en su mundo recordé, que yo pertenecía al mío y debía volver, sino la gente de mi mundo me extrañaría, ellos lo comprendieron y acordamos que volvería a visitarles si ellos me daban su beneplácito. Yo partí contento, dejando atrás el mundo de Jopa. Y ellos también muy contentos se fueron a bailar con Apolo.

Divagando en la memoria

Cerrar los ojos y soñar es algo que nos gusta hacer despiertos. La fantasía, no es de los niños, no de esos sabios bajitos (que muchos los menosprecian llamándoles, esos locos bajitos) sino de esos niños encerrados en sus ajustadas celdas de carne. Esos que cuando están solos, cierran los ojos apretándolos fuertemente e intentando, como si aún fueran Peter Pan, inventar un mundo, moldear una realidad tan frágil que un1 simple parpadeo derrumbarían. Y angustiados, rebuscan entre los trastos intentando encontrar eso, que ya han olvidado como niños encarcelados. Los sistemas de prioridades de los eventos y de las cosas se trastocan, sumergiéndolos en la búsqueda. ¿Qué buscan? Lo que perdieron es algo obvio. Encuentran retazos de sueños, sentimientos, primeras veces, miedos y qué curioso, sueños. Dando tumbos por la memoria. Barco a la deriva. Barco que deriva en un1 naufragio. Naufragio donde se sumergen recuerdos perdidos, miles de personalidades hundidas. Víctimas de un niño. Un sabio, que supo a qué aferrarse y de qué alejarse. Un sabio, que de sabiduría sabia era la savia de su vida. Qué lástima que el árbol de la vida fuera marchito por el de la ciencia. Y al abrir los ojos, emergen. Ascienden y agarran todo lo que pueden evitando perder algo valioso, pero no se puede con todo. Y al salir a la superficie, ya no son quienes eran al cerrar los ojos, tampoco son los sabios bajitos que eran. ¿Qué son entonces? Victimas concientes de una1 realidad con la que se toparon demasiado tarde como para reaccionar ante ella. Y al parpadear por primera1 vez, luchan por ser quien no son sólo porque el desorden de un1 cambio cambiaría el orden de un1 orden que entienden por estable y sólido. Y apenados, andan a la deriva, derivando en seres inexpresivos de miradas baldías, lágrimas secas y personalidades incompletas por fragmentos incompletos de un1 collage personal.

Maniquís

Maniquís estáticos, danzando al ritmo de lo cotidiano. Seres articulados, frágiles, artificiales. Resonancia de un eco lejano. Fríos cuerpos inertes de vida y de sentimientos, tristes por el olvido, tristes por su destino. Tristes, están tristes por que saben que no pueden estar tristes. Frío es lo que sienten a pesar de no estar vivos. Maniquís articulados, bailando una danza estática argumentada con estética…

La Crisalida

La crisálida, rota. Se despliega y como una1 cometa zozobrada por un fuerte viento salta. Pero es estable. Un1 inmenso mundo se expone ante la criatura insignificante. Con sus mejores galas sale a ver el cosmos que se expande. Y se aventura ingenua de los peligros a los que se enfrenta y a los que se expone. Su fraccionado cuerpecito está diseñado para ser aerodinámico. Su patas son ligeros filamentos evanescentes sobre lo material. Y con el don que le han otorgado, se nutre con un1 tímido e infinito paladar. Danza con la brisa, el viento, el rocío,… Su teatro es su vida y cada vuelo es la interpretación de la vida como la concibe. Ay ingenua mariposa. Tan frágil e inocente. Tú que danzaste con Eolo y los demás dioses. Conociste tus peligros, pero ignorabas los males que sobre el orbe provocabas, que de seguro saberlos te torturarían. Pero no te preocupes por eso y sigue danzando, sigue con tu ruta quebrada y zigzagueante. Que la obra de tu vida no la rompa lo que pase en otro lugar lejano a tu universo.

KOs

La inestabilidad, es sólo una máscara, tras ella se oculta la sabia tranquilidad. La calma que precede a una tormenta. Es el padre de las alteraciones humanas. El titiritero del azar. El ser ágil a quien el tiempo no es capaz de alcanzar. El detalle que fuerza a los dioses a no entrar en su juego cometiendo errores. Evanescente, nos rodea todos los días, vuela con las mariposas y las fuerzas naturales, es el oxígeno que respiramos ante un momento de tensión. Es el hijo bastardo de la creación, pues nadie le reconoció al nacer. Es el amante de Gea, la única que es capaz de sostener su tempestiva inquietud. Sus hijos tan sólo son capaces de recordarle, pues a su lado; Serenidad se disipa e Inquietud huye despavorida. Su ser se atormenta cuando haya las soluciones. Es la criatura oscura que rabiosa por su expulsión del reino de las psiques, arrebate iracundo contra las debilidades reafirmando su figura y destruyendo a su atormentante ego débil. Otro condenado a ser, esclavo de un mal inherente a su naturaleza, que no es natural. Una criatura no comprendida. La única de poseer otro punto de vista funcional. Demasiado complejo para sus hermanos los entes inferiores, y por ello marginado. Figura solitaria e incomprendida de la que al mentar su nombre el pavor crea cuadros y su significado alerta temerosamente a la humanidad. Sus lágrimas son agujeros negros de incomprensión, que al bañarnos nos sepulta en un naufragio semblante al de Gulliver. Y cuando retomamos la conciencia, ya nada es igual. Dejando tras de sí un revolotear de mariposas.

Sujetalo

Las ideas están sujetas por sujetos. ¿Pero quienes son esos sujetos? ¿Los están atados a la sociedad? ¿O los que se agarran a sus creencias? ¿Tal vez los sujetos que viven en nuestras mentes, sujetos dentro de nuestros cuerpos? Aquellos que nos chivan susurrándonos al oído las intuiciones, las emociones, las reacciones,… Conciencia la llaman. Hermana mayor de la Subconciencia. Somos el brazo ejecutor de nuestro cerebro. La marioneta. El sujeto, sujeto a la mente. Somos el sujeto sujetado por los que sujetan las ideas.

aSpiracion

Los cabellos yacían otantes
sobre la hierba. Verde, fresca,
reconfortante. Un fuerte viento
del norte le limpió el corazón,
y le desveló. Abrió los ojos, y
sonrió. Pensó, y volvió a sonreír.
El cielo, azul celeste. Nubes,
esponjosas, altas, bajas, gruesas.
Sonríe. Con las manos planas
juega con la verde, fresca y
reconfortante hierba. Arranca
una plantita y se la echa a la
boca. Inspira...
Suspira...(y el viento frío del
norte, también sopló)
Tararea algo inaudible-sonríe-.
Pradera verde de verdes prados,
descanso de ángeles y caminantes.
Manto de cordura,
bálsamo de la tortura. Lejos tus
prados están, pero algún día los
podré alcanzar, y entonces con
mis sueños, al menos cinco
minutos podré descansar.

Sugus

Javier Álvarez tiene razón. Cuando haces pop, ya no
hay stop. Y es que los poperos están inundando las
escuelas de diseño, las discotecas, e incluso el transporte
público. No es que lo critique, el problema
es cuando lo rechazas y ves que te gusta. “Houston
tenemos un problema”. Porque a ver, si nos sentamos
a pensar (si nos acordamos de como se hace) y
analizamos las características de esta tendencia,
podríamos llegar a creer que nos contradecimos a
nosotros mismos. A ver, los sugus, ¿a quién no le
gustan los sugus? Por que yo no recuerdo a nadie
que le haya dicho que no a un sugus. Como decirle
que no a ese caramelo que al chuparlo nos parecemos
a “Suppaman” del Dr. Slump. Las chapitas,
por mucho que digan que no son pop, el contenido
ya sí que no lo pueden negar, y cuanto más freaky
es el motivo de ésta, más poppy eres. Luego está el
rollito fotolog, aunque eso da para largo y tendido...
Pero el caso, que no hay popero que no tenga uno
(indispensable). Eso, y vestir un poco rarito (sí, es
ese estilo que no sabrías clasi car, cuando dices...
es Pop) ya se podría considerar dentro de la línea
estética. ¿Qué pasa cuando te dicen “yo no soy
pop, es que me gusta ser así”? (mal rollo) El sujeto
en cuestión rechaza el cali cativo poppy, o bien se
ha quedado encasquillado en una edad del pavo
prematura y a la vez longeva (solución: psiquiatra).
Entonces todos aquellos que llevan chapitas o comen
sugus, o las dos cosas, son poperos inconcientes
(obviamente los que no se autodenominan) y se
debe a un impacto visual que se da en la juventud
al toparse con iconos de culto (Kubrik, Audrey,
Jack Skeleton,...) sin darse cuenta de su efecto. En
el fondo todos somos poppies (en especial los que
vivieron los ochenta) ¡Y qué caracoles! El pop es
divertido, pero cuidado. Cuando haces pop...

Hombrecillo Triste

Hace mucho, mucho tiempo. Existió un hombrecillo, el más pequeño de todos los hombres, pero con el corazón más grande que el del héroe más valeroso. Jamás pudo demostrar su gran corazón en el campo de batalla, pues jamás le permitieron participar. En su resignación se convirtió, por no atreverse a juzgar a nadie, en un empático. En ese mismo día, la sonrisa jamás le volvió a brotar. Comprendía con su enorme corazón al mundo entero, y sentía tristeza por la tristeza del mundo. Un día su valentía le empujó a ayudar a sus semejantes mayores en tamaño, pero inferiores de corazón. Día tras día, la gente recuperaba las esperanzas, esperaban sin hacer nada, pero al menos tenían esperanzas. Pasaron las semanas, los meses, los años,… hasta el día en que no hubieron ni hombre ni mujer con tristeza. En ese momento, que cualquier gran guerrero celebraría con profunda alegría, el hombre se sentó en el suelo. Y desconsolado se echó a llorar. Comprendió que había luchado como el más grande guerrero de todos los tiempos, pero enfrentándose a la tristeza ajena había descuidado a su corazón, que se halló triste por no ser atendido, y de pena, en muerte cayó. Su cuerpo, yació inerte apenas unas horas hasta que el viento por fin fue capaz de llevárselo.