25 de noviembre de 2006

Trans-formación
Cerró los ojos en un parpadeo y cuando los volvió abrir nada era ya como antes. Se sentía como Alicia, aunque no fuera así. Todo era artificio, ante él se presentaban distintas figuras circenses, a cada cual más absurda. La que más le impactó fue la bola que hacía equilibrismo sobre un tipo obeso mientras lo rodaba por el suelo, y que con desinflado tono le preguntaba que cual era su especialidad. Entonces el muchacho se ríe respondiendo que no va de nada. Y a lo que la bola le contesta escépticamente un «pues vale» mientras se le aleja gritándole ya a lo lejos lo bonito de su conjunto. ¿Conjunto? Se hecha un vistazo a sí mismo y se encuentra vestido de mujer. El joven estaba flipando literalmente, intentó quitárselo pero el corsé estaba muy ajustado. Y mientras él luchaba contra la moda, no se percató con que estaba siendo rodeado por un montón de hombres con caras de insaciable vicio. Cuando se quiso dar cuenta ya estaba empezando a ser manoseado por los depravados. Dio unos cuantos puñetazos pero fueron inútiles. Entre los ruidos guturales se escuchaban los sonidos de cremalleras, en vista de la situación la adrenalina hizo el resto, agarró fuerzas de la nada y consiguió abrirse paso hasta poder salir dejando a la mayoría con el calentón encima. Corría y corría por un bosque de árboles rosáceos, y según iba avanzando empezó a notar que su pecho crecía y ascendían y descendían al ritmo de su movimiento. Le estaban saliendo tetas. Impresionado por el hecho se hubiera parado, pero no fue capaz y siguió corriendo con las tetas disparadas. Tal fue el impacto causado que al cabo de un rato notó que tenía el culo respingón. Cuando por fin llegó el momento de parar, paró. Cual fue para él su sorpresa que al ir a colocarse el paquete, ya no tenía paquete. Y mientras se tocaba descubrió un mundo nuevo. Se quedó dormido o dormida debajo de un árbol que como al igual que Newton, le despertó una manzana. Que la despertó para dejarla inconciente, ya que era de un manzano centenario. Despertó de madrugada en un establo siendo sodomizada por un enano de feria ambulante por un par de rupias. Cuando se hubo terminado se vistió con telas de saco, ya que no había ni dios que se volviera a poner el corsé. Y con lo puesto salió a la calle. Se encontraba en un pueblo de paso de esos con la típica posada. Se le ocurrió entrar a ver si conseguía entender el por qué él ahora era ella. Pero su paso fue interrumpido por dos rameras que casi la apalean arguyendo intrusismo laboral. Y como venganza dado que no la pudieron apalear, la despojaron de sus harapos. Y aprovechando ya su no vestimenta decidió que sería una buena idea darse un baño en el río. Allí en cueros se recostó sobre un árbol mientras cayó en sueño. Se despertó porque las uñas de un perro se le clavaban en las tetas... Tras la impresión cerró los ojos en un parpadeo y vio al mismo perro con su virilidad atrapada.