16 de marzo de 2007

no se pueden perseguir estrellas fugaces
Es como una estrella fugaz. Por un instante cruza el cielo, te deslumbra y te hace olvidar todo cuanto hay a tu alrededor. Cuando en su travesía rasgó tu cielo, te queda la cicatriz en tu retina, no comprenderás por qué se fue ni por qué vino. Con el tiempo comprenderás que hay dos clases de estrellas; las fugaces, efímeras en su paso. Y las invisibles; las que están ahí aunque no reparemos en ellas, siempre están para guiarnos.

Las fugaces te enamorarán por su temeridad e imparable rumbo, y será el capricho de muchos por unos instantes. Por otra parte también son las más intensas y mortíferas. Son un destino con fecha de caducidad.
Habrá quienes vivan de momentos evocados a la muerte y otros, en cambio, se pararán a apreciar aquellas otras luces. Luces ya muertas, las cuales aún brillan en la memoria, y que siempre podremos acudir a ellas. Déjate de luces que se disipan.