8 de marzo de 2008

Postrimería

Esta noche he muerto por tercera vez en dos meses. La sensación es siempre la misma, frío. Estoy esperando a que llegue el gran día para contrastarlas, me imagino que la última debe ser más espectacular, pues se juntan dos, la del alma que ya sabe lo que se hace y la palpable muerte física, que siempre es más dramática. Esta noche he muerto por tercera vez en dos meses; y nadie se ha dado cuenta. Me he quedado inerte, silencioso y nadie ha intentado ni reanimarme. He sido un fotograma catódico, rutinario, al que nadie ha mirado ni tan siquiera con desprecio. Y durante, nieve en mi corazón. Esta noche he muerto por tercera vez en dos meses. Me pregunto cuantas veces se puede morir sin morirse. Cuan independiente es el cuerpo del alma y si realmente sirve de algo resistir. Creo que sí. Mientras, el invierno que se instala en mi corazón y mi testa cenicienta esperan a una primavera que no llega. Esperando que ya envejecido, curtido, aderezado con la vida, vuelva a brillar en mi el joven que una vez fui. Esta noche he muerto por tercera vez en dos meses y el niño que había en mi… no lo ha podido resistir.