2 de agosto de 2011

Recuerdos que son olvido; y luego: la nada

Así fue cómo Lucifer entró en mí, y me sacó lo poco que me quedaba de dignidad, y de corazón. Me lo quitó todo, y me quedé vacío. Ése fue el último recuerdo que me dejó Lucifer; para irse tan lejos que ni mi adicción a ella la podía, siquiera, alcanzarla. Ya no tengo su adicción ni a ella, pero aún así todavía me sorprendo buscándola en vano por las cuevas de la perdición y el pecado. Esa es la huella que deja Lucifer. Para nosotros ya no hay salvación, pues estamos vacíos.