9 de marzo de 2018

Naufragado


Después del naufragio siempre te quedan varias sensaciones.

Alivio, por haber sobrevivido al naufragio y estar en tierra. Poder respirar aire y no agua se torna lo más reconfortante a primera instancia.

Arena y sal en la boca, por la furia embravecida de un océano con mal carácter. Que mientras te machaca las costillas te empuja para devorarte sin más explicación que un "lugar equivocado en un momento equivocado".

Decepción, porque lo peor no es haber naufragado, si no haber terminado en una isla solo. Porque uno no se es náufrago si no termina a solas consigo mismo y con la decepción en una isla desierta y hostil, que haga que todo termine siendo completamente decepcionante.

Si un día me buscas, aquí es donde me encontrarás. Por que quizás mi destino no era otro que ser aquello que el océano quiso y no quien yo quería ser.

Completamente decepcionante.