30 de junio de 2018

5 latidos por segundo


Aunque simplemente me limite a vivir,
la tristeza se va acumulando a mi alrededor.
En las sábanas tendidas al sol,
en el cepillo de dientes del baño,
sobre los hombros de mis camisas almidonadas...

Acumulada por años en un rincón invisible,
echada a un lado por oportunidades perdidas.
Vivo por inercia,
en modo crucero.
Hacia un destino sin pasión.

Anclado por el pasado,
yendo en círculos no más allá de la cadena que me frena.
Contra mi voluntad me canso de nadar
y cada vez me voy hundiendo un poco
más cada día, en las aguas de la monotonía.

Me quedo dormido mientras mi cuerpo avanza.
La vida se torna un sueño gris,
en donde nada relevante acontece.
Sólo el pasar de la vida, esa vida que
mojamos cada mañana en el café con tristeza.

Mi corazón ha bajado el rendimiento de su motor.
Soy otro espectador del mundo,
el voyeur tras las ventanas temeroso de la vida.
Viviendo a cinco latidos por segundo.
Como ahora que has descubierto a este triste mirón.