25 de septiembre de 2006

sombras, sólo quedan sombras
Mire por donde mire, todo lo que rodeaba su mundo se transformaron en sombras. El pasado se escapó entre las sombras, y su futuro, demasiado distante para verlo. El presente jugaba con reirse de su propia sombra. Mirando por la ventana vió, hace tiempo ya, a su infancia despidiéndose sonriente y conforme. Le alegró pensar que se había reconciliado con su infancia y por ello le visitó antes de su marcha. Al rato un hormigueo de tristeza le recorrió los dedos de los pies, de forma que iba y venía de derecha a izquierda, hasta que le recorrió la espalda hasta el cuello y después la cabeza. Fue entonces cuando comprendió que descuidó su mediodía y de ahora en adelante sólo quedarían las sombras hasta la oscura noche.