20 de febrero de 2007

Tú y yo

Yo te doy, tú me das. Tú me das, yo te doy. Ay, qué aburrido siempre igual; tú te agachas y yo suspiro, yo me agacho y tú me silbas. Yo te miro y tú me miras, tú me miras y yo no te miro, yo te miro y tú no me miras. Si hablo te callas, si te hablo me cortas, si me hablas te escucho. En el ascensor nos miramos, si no te veo te busco, si no me ves me buscas. Tú me pides lo que no soy y yo sólo quiero lo que tú eres. Algún día seré lo que tu quieres y yo no te querré. Hasta entonces seguiremos siendo esos extraños opuestos que se atraen mutuamente desde las esquinas de la oficina.