17 de septiembre de 2009

El orugón volador

En algún lugar de la inmensa pradera, había una comunidad de orugas tejedoras de seda; la mejor de la región. A diferencia de todas las demás orugas, éstas se habían resignado a no convertirse en mariposas por las ganancias que les reportaba el hilo que producían. Y el negocio era próspero, competían con las arañas en calidad pero ganaban en cantidad pues estas eran incapaces de organizarse, pues como es bien sabido poseen un fuerte carácter individualista. Un día, que la demanda excedía la capacidad de la comunidad, su gerente, una oruga mayor, arisca e exigente estaba agobiada por la cantidad desorbitada de seda con la que debían cumplir, tanto fue así que ésta que en la lengua de las orugas se llamaba Fffufffhhc, pero que era conocido como Orugón; pues si llegó a ser gerente no fue porque fuera el mejor ni el más eficaz o eficiente sino porque era el más grande y era tal su imponencia que nadie nunca se atrevió a llevarle la contraria, no obstante ello no lo convirtió en un tirano pues como nunca se destacó por sus virtudes sintió como un premio su ascenso como gerente de la sección. Tal era su gratitud que era el que más se exigía ya que no tenía una familia que le esperara en su casa, razón por la que se pasaba las horas en su sección, consiguiendo así que su planta fuera la más prolífica de todas.
Esta situación fue la que llevó a Orugón a su génesis, que es la que esta historia nos trae. La fama que se había construido Orugón era tal que la producción le sobrepasaba, y tal fue la situación y el miedo a fracasar que por iniciativa y para cumplir con la cuota tomó la decisión de ponerse a producir seda junto con toda su sección. Todos se sintieron aliviados al ver a tal inmensa oruga bajar las escaleras. Todos pensaron que algo de tal tamaño debía de ser capaz de producir una gran cantidad de seda, por lo que todas las orugas respiraron aliviadas y se pusieron a trabajar con más ganas.
Orugón se puso patas a la obra y a producir seda. Lamentablemente para Orugón que llevaba tanto tiempo sin trabajar como oruga que al volver a hacerlo su seda salió disparada por toda la sala, golpeando a toda la planta y tirando todo que se le puso por delante, con la intención de controlar la situación y evitar así más daños apuntó hacia arriba, cayéndole encima toda su seda acumulada durante meses. Todos inmutados, observaron cómo de la seda caída sobre Orugón le empezaban a nacer alas. Cuando Orugón vio el desastre que había ocasionado y viendo que no alcanzaría a la producción demandada, desplegó sus alas y alzó el vuelo dejando a la planta plantada.

Ilustración nacida en el curso de ilustración infantil al que estoy yendo.