17 de agosto de 2008
7 de agosto de 2008
Viaje
El viaje no empieza cuando tus pies tocan el polvo de una nueva tierra, sino antes. El viaje da comienzo en la primera despedida, en el momento en que dices adiós, y te comprometes a irte porque ya lo has dicho, ya has dicho adiós. ¿Qué clase de persona serías si tras decir adiós no te fueras? Entonces comienzas a asumir el destino, que no es otro que lo que uno se ha ido construyendo y por lo tanto, sometido a tu voluntad. Pero ahora tienes una promesa para con los demás y ya no puedes volver. Tomado consciencia, cada partícula de tu yo anterior se va desintegrando en cada abrazo. Eres la piel muerta de tu cuerpo que va saltando catastróficamente al vacío de la nada dando a la luz una nueva piel más fuerte sana y renovada, diferente. Con cada abrazo vas soltando el lastre que te impide volar alto.
Y comprendes entonces que tu viaje interior ya ha empezado.
Das pasos que ya no son los tuyos porque estos ya no están contigo, están recorriendo los parajes que tu mente recrea de forma ficticia de aquel que será tu gran viaje; de visita al monstruo gris que ni por asomo uno se imagina… De vez en cuando uno se pierde en el viaje de su imaginación y al lugar al que va a parar no es otro sino aquel en el que estás ahora. El mayor peligro de perderse no es sino el no perderse donde uno realmente debería hacerlo…
Sea como fuere, mi viaje ya ha empezado y el mínimo trámite de pensar en una Terminal de aeropuerto se hace asqueante porque uno mismo no entiende que ya estoy allí, pero igual de perdido que aquí.
de
Fhil Navarro
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16 de julio de 2008
1 de julio de 2008
El mapa

Tres días navegando y nada. La mitad de la tripulación ha sucumbido ante el odio de este mar y otros tantos han sido poseídos por la codicia. Como capitán he fracasado y sólo he podido atrincherarme en el puente de mando, desvalido. Las historias de riquezas y vida eterna no son suficientes para ayudarme a enfrentar el calvario que me espera, que nos espera… Aún recuerdo la voz de ese viejo bastardo que por tres doblones de oro me dio este desdichado mapa.
La puerta está cediendo. Los golpes son atronadores. Mis hombres, ya no son míos. Ya no son hombres. Han entrado y mis palabras no alcanzarán a describir su inhumanidad…
Vamos a la deriva.
Primera ilustración de Jose Antonio
Segunda ilustración de Inés Sanchez
de
Fhil Navarro
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16 de junio de 2008
Tomando carrerilla
Pese a que llevo un tiempo irregular en mis textos e historias, prometo volver a reactivarme después de las fiestas de mi pueblo. Sant Joan, allá voy.
En diez días, si no antes estoy de vuelta. Mientras os dejo mi participación en el concurso de carteles para la fiesta y una foto de los artífices de la equina figura (menos dos que por timidez se quedaron al margen a pesar de su apoyo logístico).
Bones festes, y nos vemos pronto.
de
Fhil Navarro
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21 de abril de 2008
Le frik d'Avignon

La calle Avignon se encontraba colmada de bullicio; de entre todos los lugares, países y rincones que la formaban sólo uno mantenía la asepsis frente a todo. Quienes pasaban frente al lugar, donde estaba ELLA, la mayoría de la gente acallaba sus voces y avanzaba en silencio.
Era un portal triste, rozando la melancolía de un tiempo ya abandonado por el mundo. Y aunque al observarlo te inundaba de hermosura, tristeza era la suma de sensaciones. A menudo se distinguía una forma alta y lánguida a través del escamoso cristal amarillento, que formaba parte del perenne portal de madera y pintura escamotada.
Carmela era su inquilina. Una mujer que tiempos atrás fue una esbelta modelo y posteriormente una modista de cierto éxito hasta que los vicios y el reconocimiento la llevaron al estrellato más patético. Fue mártir de su adicción a la cocaína y asesina de sus sinapsis con el mundo. Habiendo perdido su percepción de lo veraz, comenzó a vivir según su realidad.
Se la comenzó a ver noctambulando de bar en bar, recolectando imaginaria aguamiel. Siempre con sus discretos pechos descubiertos y sus costillas ciñendo cintura. Poco a poco y tras un intento de violación, la gente del barrio la empezó a estimar y la bautizaron dulcemente con un cruel mote. Desde entonces siempre se la puede encontrar coqueteando con las barras de los bares, con imaginarios amantes y galanes.
Y cuando el sol comienza a ganar la batalla a la oscuridad, siempre se la puede distinguir la quebrada forma tras el cristal, esperando a que la noche se deje caer sobre la calle. Y cuando al salir, oír decir a todo el mundo exclamando por lo bajo: “Mira, la frik d’Avignon”.
Ilustración de Francina.
Texto de un servidor.
de
Fhil Navarro
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