3 de julio de 2011

Microcuento IV: Amor

Se sacó el cuchillo. La besó, y se marchó caminando hasta donde su cuerpo resistió.

28 de junio de 2011

Si mañana no despertara

Si mañana no despertara, no podría decir que sería un mal día. Y no pasaría nada. La vida seguiría, seguirían cayendo los dictadores y habiendo guerras, mis amigos seguirían sus vidas en no mucho tiempo, su mundo seguiría rodando, y con éste, el cosmos y todo lo demás. Si mañana no despertara, no pasaría nada. No pasaría nada porque he vivido una vida excelente. Igual y no ha sido la mejor vida, pero fue la que quise vivir. He visto muchas cosas, si bien es verdad que nunca serán todas las que hubiera querido que fueran, pero aún así he dejado amigos a mi paso. He amado y fui amado, y a pesar de que nunca se me dio bien, siempre di lo mejor que tenía. He vivido con la intensidad de la juventud, que aún me sobra a raudales. Si no hubiera un mañana, los que se quedan seguirán teniendo una parte de mí en ellos. He vivido cientos de aventuras y penurias, como cualquiera que vive y sufre. Fui fuerte y débil. Me golpearon y yo rompí corazones. He tenido y tengo, y aún sí seguiré teniendo, aunque todos son desconocidos para mí, una increíble familia, que tiene la culpa de que fuese, sea y continúe siendo como soy.  Ellos me enseñaron a amar y a odiar, a dar y quitar, pero sobretodo a perdonar, en especial, las tonterías de la edad, porque cinco minutos no valen todas esas lágrimas y risas. Si no hubiera mañana, sé que pasado mañana, ellos seguirían ahí. Si mañana no despertara, echaría de menos a mi otra familia, a los que traicionaron y perdonamos. Los que están aunque nunca estén. Los que se convierten en hermanos y hermanas sin tener la misma sangre. Si no hubiera mañana, demonios, sí os echaría de menos.
Pero mañana vendrá, y si no viene, mejor dejar las cosas bien claras.

...

Si no hubiera mañana...
Si mañana no despertara...
Sólo me arrepentiría de una cosa: no volverte a ver sonreír.

26 de junio de 2011

T's

La lucha, siempre fue contra el propio individuo. La reivindicación de éste, comprenderlo como el ser único y completo que es, sin fisuras ni vacíos. El alfa y omega de esta consciencia que es el cuerpo único en sí. La lucha, es la contraposición a lo que no somos, un código de barras, incompleto y frágil.

18 de junio de 2011

En un concierto hace ya un tiempo: Mürfila

Desde que tengo esto por subir... ¡Uff'! Han pasado muchas cosas. Pero la verdad es que lo disfruté mucho y me dan ganas de compartirlo, más ahora que no tengo con qué fotografiar o grabar... En fin, el concierto estuvo muy bueno, entretenido, sexoso y rockero y cómo no, en primera fila. Mürfila me gusta, quizá no es por la que me moriría por ver, pero sí tenía muchas ganas de tener la oportunidad. La tuve y fui a su concierto. Muy satisfecho, la verdad :-)
¿Qué más decir? Canciones de siempre, de ayer y de su último disco. Esto fue Mürfila.

Vale, no es una top model, pero la muchacha sí sabe cómo incendiar un escenario.

Se pone sexy.

Se pone a tiro.

Finalmente decide por ponerse dulce.

¡Aparece la cucaracha Andrés!

Super Ü y la cuca Andrés. Todo un dreamteam.

Estelar, ¿o no?

Y que se pone ruda.

¡Quieto todo el mundo!

El concierto se cerró con la proyección del videoclip "Azul y Gris" en exclusiva de la que es en mi opinión, la mejor de sus canciones. Aquí os dejo el vídeo oficial, porque ya no tiene sentido meter el del concierto.


Esto fue Mürfila en concierto.

10 de junio de 2011

Once upon a crime...

Mayo sin rastros...

9 de junio de 2011

Mayo

Y Mayo pasó como un susurro en un oído cómplice. Silencioso e inadvertido como el anochecer.
Creo que, en parte, aún sigo siendo Mayo.

1 de mayo de 2011

Un-no-alguien

Aquel día, no era sin duda el suyo. Ese día él era un-no-alguien. Ser un-no-alguien implica muchas cosas, pero por encima de todas conlleva una amarga soledad. Sentirse solo con todo el mundo, rodeado de gente pero como si tus actos y sentimientos fueran irrelevantes. Ernesto entonces hizo lo que mejor supo y podía hacer, que era dejar de ser alguien para ser un-no-alguien, pretender ser el mejor que hubiera existido, aunque claro que de eso no hay testimonio ya que nadie se fija en esas cosas. Ese día Ernesto vivió cinco malas noticias. Cabe decir de Ernesto que es un tipo por lo general retraído y algo callado, pero que le gusta compartir pensamientos sin esperar empatía, tan sólo provocar una respuesta. La primera mala noticia se la quiso guardar para sí, era la típica, ese día amaneció con sentimiento de melancolía y nostalgia, no era la primera vez que le pasaba pero nunca se terminaba de acostumbrar, no obstante, como ya sabía lo que le sucedía decidió no compartirlo con nadie. La segunda noticia fue desagradable, fue asaltado saliendo del metro por un tipo con pintas de pocos amigos, Ernesto es muy poca cosa, por suerte sólo le quitó el dinero y le dejó conservar sus pertenencias. Esa la compartió en alguna red social, de las tantas que tiene nuestro protagonista, esperando hacer brotar alguna reacción de consternación o tal vez de ira. Pero el silencio fue la única respuesta. Ello hizo que su apatía se agudizara con el paso de las horas. Ya al mediodía, en la universidad se sentó en el aula, por lo general se sienta junto a su novia pero a esta le había surgido una posibilidad de beca en el extranjero y había ido a ojear su oportunidad, creo que nunca la había extrañado tanto como en ese día. Puede que lo que le sucedía a Ernesto era un día de mala suerte pues tuvo un examen sorpresa que por ser el último en entregar fue evaluado en el acto y reprobado poco después. Durante la hora de la comida su rostro se iba oscureciendo poco a poco. Prefirió, dado que nadie se le acercaba ni hacía el amago de mostrar simpatía, comer solo bajo la sombra de un árbol del campus. Sacó su portátil y se hizo, nuevamente, el tour por sus redes sociales; nadie había hecho comentario alguno de ninguna de sus desdichas. No sabía si estar molesto o no. Si quería comprensión sólo tenía que hablar a alguien y pedirla, pero no, Ernesto no, él era orgulloso y no le gustaba reconocer su necesidad de empatía. Comió en silencio y con cierta prisa para llegar a su trabajo en hora. Llegó tarde. Estaba realizando unas prácticas en un bufete de abogados en el centro. Era el tercer día y todos le ignoraban. Tan sólo correteaba a quien era su responsable para demandarle algún quehacer. A las horas le llamó el director del bufete y le notificó que si quería podía seguir trabajando con ellos, mas que no contara con su ayuda económica acordada previamente. A Ernesto le volvió a cambiar la cara pero procuró mantenerse sereno. Dijo que debía pensarlo. Regresando a casa recibió varias llamadas telefónicas, eso pudo en inicio ser reconfortante, si no fuera porque eran favores sin un "cómo estás" acompañado, que de seguro Ernesto hubiera vomitado lo que llevaba dentro, sin embargo no le preguntaron y él se lo guardó todo.
Ya en casa, no quiso hablar con nadie, se fue a la habitación y se encerró. Quería matar al dichoso día que lo traía por la calle de la amargura, pero era temprano por lo que, una vez más, recorrió redes sociales y correo. De entre todo lo que había, spam, propaganda, redes sociales,..., destacó el correo de Ana, su novia. Una sonrisa se le dibujó en el rostro y si apresuró en hacer clic. La cara se desconfiguraba al ritmo en que sus ojos iban saltando de renglón. No comprendía nada, de hecho llevaba todo el día sin comprender nada. Ana estaba rompiendo con él. Llamó a su mejor amigo, obviamente su parquedad ya no pudo con tanto. Arturo le respondió, como siempre en tono de confianza y burlón. Pero sólo fue para hacerle la broma, pues estaba con una chica y le pidió que le aguantara que al rato le devolvía la llamada. Cortó. Se estiró boca arriba en la cama. Pasaban los minutos y las horas y Arturo no llamaba, tampoco sus padres o hermanas se dignaron a tocar a su puerta para saber si todo estaba bien. Fue justo entonces cuando se dio cuenta que hoy era un-no-alguien, y se dejó llevar al olvido. Y se durmió.