15 de octubre de 2013

Yo, Jagger

Yo, Jagger
Para cuando me enteré que Jagger había sido sacrificado, habían pasado ya un par de semanas. Aún recuerdo ese momento de confusión, perturbación, dolor y rabia. Me enteré por mi hermana en una llamada telefónica y por un comentario casual. 
Creo que eso fue lo que más me dolió, la casualidad sobre la muerte del que entendía como uno de mis mejores amigos. Pese a que yo ya llevaba tiempo sin cuidarle por la distancia que nos separaba. Creo que esa punzada inicial tenía ese sabor.

Jagger había alcanzando la respetuosa edad de catorce años, muy longeva para un perro grande. Un perrazo como bien dijeron algunos de mis amigos que llegaron a conocerle, ya sea en foto o en persona. Y es que Jagger era un perrazo, así como lo entenderíamos, un tipazo. Un increíble ser vivo. Un increíble amigo.

Tras la revelación, mi hermana me contó que había tenido que ser sacrificado por una enfermedad degenerativa de los huesos. 

Cuando supe lo sucedido quise inmortalizar nuestra relación, porque yo traía mucho de él en mí, en parte siento que fue mi único amigo durante mucho tiempo. La gente dice que los perros no nos entienden, y puede que sea verdad, pero nos sienten. Él sentía mi tono al hablarle de mis cosas y estoy seguro que sabía que no hablaba así con nadie más. Y él me hablaba a mí con su respiración calmada en aquellos jardines bajo la sombra de las palmeras de eso calurosos veranos; o con su mirada, de la que creo que ahora compartimos y por ello me sentía hermano suyo.

Él me rescató de mi recluida adolescencia y yo le rescaté las pocas e insuficientes veces en las que estuve. Me temo que ese peso será una carga que llevaré durante un largo tiempo.

Pero donde más le fallé fue en no acompañarle en su viaje de despedida...

Mi carga es tener ese recuerdo amargo, pero también recordarle como lo que fue para mí. Sabiendo que una parte de él aún vive en mí, porque influenció en quién soy. Y creo que el tiempo que pasé con él, conseguí darle algo de paz y felicidad entre tanta soledad que le rodeó.

Descansa en paz, amigo.
Siempre te recordaré.

Fracasos profesionales

Joan Bagur
Es inevitable tropezar de vez en cuando, en mi caso parece que es mi hobby. A menudo me pregunto porqué confío en la gente, o más bien, porqué no quiero desconfiar de ella. Suena naïf no querer dejar de confiar, sobretodo dado mi expediente, pero así es como soy, y es en parte ese lado de mí que me hace ser quien soy, si dejase de hacerlo probablemente yo no sería yo sino otro yo, no tan yo original, y por lo tanto mi imaginario también se vería afectado y en consecuencia, seguramente, no haría las cosas que hago porque yo ya no sería éste yo.

¿Porqué esta faceta tan filosófica os preguntaréis? (O te preguntarás, dudo que leas esto a un público).
Pues el caso es que hace unos meses volví a ser un idiota. Idiota en confiar en gente de la que otra gente (más sabia o experta, quizá) me había advertido que no lo hiciera. Pero no aprendo que hay personas que no valoran las palabras que suelta por su boca y mucho menos, quienes confían en esa gente.

La verdad me duele hablar del tema porque es exponer un error terrible que he cometido. Pero merezco también castigarme así, porque de otra manera no aprendería jamás que no puedo ser tan sumamente imbécil.

Mi error se resume en la ilustración de arriba. Hecha en menos de 24 horas, con 8 de ellas en contra. Y ni un gracias. Gente que se agenció su propiedad sin haber pagado nada, sin haber firmado nada, sin respetar mi compromiso... Sin valorar nada.

He perdido dinero, mucho en verdad. He perdido tiempo, de sueño, de vida, DIOS MÍO de VIDA, de pasarlo con la gente que me quiere y quiero, por confiar en algo en donde todos sabían que no debí hacerlo. Pero lo hice.

Yo sé que es muy probable que la persona en la que confié, jamás me vaya a pagar. También sé que es muy probable que jamás me dé la gracias por lo que hice por su proyecto.
Aún dudo en si demandarle, sé que ganaría, sé que le haría aprender una lección sobre cómo respetar el trabajo de los demás y de su dignidad. Pero luego pienso que en el mundo hay mucha gente mierda. Y que si te acercas a la mierda sólo terminarás apestando.

Ahora ya sé identificar un olor a mierda nuevo. Yo, por mi parte, no voy a dejar de confiar en la gente, y voy a seguir llevándome palos pero serán nuevos e inesperados. Y cada vez, serán menos.
Para la persona que tuvo mi confianza. Puede ganar dignidad, pagando, lo que se tiene que pagar por las cosas serias bien hechas.

Sobre la ilustración fue para un evento que hasta fue televisado. Era el elemento principal para un cartel de un chef invitado. No diré más porque luego me regañan. Y prefiero cerrar con una cita remasterizada por mí.

"Es mejor pedir perdón que permiso", y yo le agrego: "pero el perdón, sólo, si va acompañado como crecimiento, no como sumisión".

7 de septiembre de 2013

Nunca se llega tarde a los 30


Me he tardado en volver a subir cosas, he andado de culo.
No podía dejar pasar el detalle anual de mi amiga Inés, siempre por mi cumpleaños :)

Nuevamente gracias por este regalo :-)

23 de agosto de 2013

Calesita

Quizás, fue que encontraron en su soledad, la no-soledad.
Quizás, dieron tantas vueltas a su alrededor que por andar buscándose no se encontraban.
Quizás, es que tuvieron que pasar por un infierno para saber que lo que tenían en frente, era ya el paraíso.
Quizás, todo estuvo así trazado y ellos no eran más que los componentes de un tiovivo, que de repente abandonaron el carrusel sin saber qué hacer con su libertad más que la de avanzar juntos. Quizás, porque su pasado de fracaso y rutina, los unía.

Y es quizás, que esa fue la clave de su felicidad.

12 de agosto de 2013

Mi miedo; tu miedo

Mi miedo no era aquel más que el perderte. Amarte, y que después te desvanecieras de mi vida cobijada con un manto de silencios y vacío.
Tu miedo no era igual que el mío. Aún lo ignoro, tu silencio me llenó de vacío, vaciándome de ti.

Mi miedo era no saber estar a la altura para ti. Ser un fracaso más que te hundiera aún más hondo en el pozo del que creía haberte rescatado.
Tu miedo era, y sólo puedo imaginarlo, que te lastimara no siendo el hombre que crees merecerte.

Mi miedo era saber que no se pueden poseer a las personas. El no saber si me dejarías formar parte de tu futuro.
Tu miedo, ignorando la verdad, que mi vida se aferrara a la tuya como una enredadera tomando un nuevo rumbo incierto, imprevisible, desconocido.

Mi miedo era no poder ser el hombre que me gustaría ser para la pareja que quería que me acompañara por el paseo de este plano existencial.
Tu miedo, especulo, era sentir este amor con tanta viveza y pasión hacia mí con la remota posibilidad en mente que yo no estuviera a la misma altura o nivel en el que tú estabas.

Mis miedos eran los celos de mi amor hacia ti. Tus miedos eran, buscando justificarte, que mi amor no fuera suficiente para sanar las heridas de tus anteriores guerras en las que yo no pude cubrirte y proteger tu espalda de la traición.

Mi miedo ahora es el amor hacia ti, hacia el mundo.
Tu miedo ahora ya lo ignoro, porque ahora ya nada sé de ti, pero no te quede duda que ahí estaré si decides pedir ayuda a alguien que no te dará la espalda, para cubrirla, sea cual sea la batalla en la que estés.

8 de agosto de 2013

IESE Economías emergentes

IESE Economías Emergentes
Esta ilustración fue para la revista IESE, utilizada para un artículo sobre las economías emergentes y nichos de mercado saturados.

Insectorazón

Insectorazón
Desde hace ya un buen tiempo hay un grupo que ha resistido a mis cambios de personalidad. Logrando, en vez de alejarse cada vez más de mí, me identifique cada día más con ellos y sus canciones.  Son los Niños Mutantes, desde hace un par de discos son un hit nacional. Por cierto, a ver si venís a México DF. 

Tuve la suerte de verlos en el Apolo cuando íbamos cuatro gatos a los conciertos y su esencia sigue siendo la misma, aunque las metamorfosis son inevitables en esta vida.

La ilustración está basada en la canción, "Veneno-Polen". Una de sus canciones insignia a mi parecer.
Acá os dejo el vídeo y más abajo la letra.


El insecto de tu corazón
me ha clavado tu aguijón.
Veneno-polen por mis venas
me de la muerte por pena.

Una boca en mi interior
anunciando una explosión.
Tú me dices, te quiero a ti,
aunque sé que no es así.

Actualmente estoy trabajando en el disco "Náufragos". Si no lo han escuchado aún, hacedlo. Son canciones llenas de imágenes. Mi objetivo es hacer una ilustración por cada canción del disco. Espero enseñaros los resultados en unos meses si mi trabajo-que-me-da-de-comer me lo permite.

Comenten, que es bonito tener actividad por el blog.