7 de enero de 2016

El velocista

Corro como el viento para no dejar rastro de mis huellas. Sólo con el tiempo se sabrá que pasé por aquí. Sólo cuando los ecos de mis inauditas pisadas se sientan quebrar lo que se creía inquebrantable.

Corro, porque corriendo me siento volar, alto, muy alto. No para huir sino para ver las cosas desde otra perspectiva.

Corro como corren estos dedos en escribir estas letras que se tornan palabras para luego ser frases, a veces incoherentes y otras rotundas.

Mis dedos también son viento. Nadie sabrán que pasaron por aquí.

13 de septiembre de 2015

Si buscas amor...

Sexy Hamster
"Si buscas amor, cómprate un hámster".

Formo parte de un club cuya primera regla es no decir su nombre. Su segunda regla es que nadie puede saber su nombre... Su tercera regla es... A la mierda. Me he unido a un grupo en Facebook que se llama Drawing Fight Club. Me pareció que tenía una dinámica interesante y solicité unirme al grupo.

En menos de doce horas ya era uno de ellos. Y con ello, también fui nominado. Me dijeron que tenía que pelear, lo llamaron, la Iniciación... Tenía veinticuatro horas para presentar una ilustración (de calidad decente) y subirla al grupo, de lo contrario sería expulsado. El tema, la frase que puse arriba, era retorcido. No tuve mucho tiempo para decidir, así que me fui por la vía que creí menos figurativa y más por lo que debe ser la ilustración. 

El resultado fue satisfactorio, pese al medio desvelo y la falta de tiempo, me divertí y eso en estos días, no es poca cosa. Superé la iniciación, que sólo había que presentar (aunque la calidad fuera una mierda), y ahora sólo queda esperar a que me reten otra vez o bien, a animarme a pelear por mi cuenta. Todo se verá. Por el momento puedo decir que he regresado a los madrazos.

9 de septiembre de 2015

Naufragio temporal

Las células mueren, las arrugas aparecen. El fin se acerca. Cada año el teatro se derruye y enseña la pantomima de la vida. Las máscaras se caen o se decoloran, se quiebran. Los corazones laten polvo y se marchitan. Cada vez el fin de la guerra se acerca y solo quedan batallas perdidas. La gente se rinde o se extravían en su propio destierro. Nómadas, almas en pena. Cada vez más, Jim, siente el peso del reloj de arena sobre su pecho. Siente que se ahoga con el tiempo y en su océano de segundos, minutos y horas. Náufrago. Arrugado, por el reloj, por ese océano impetuoso, temperamental y rencoroso. Tapado con la espuma de ese mar, en una orilla de sábanas de una solitaria playa nevada. Helado. Las sábanas le cubren la cabeza. La magia no existe, el tiempo es mágico. El cielo tiembla y se estremece, el tiempo ha llegado. Las nieves del tiempo llegaron.
Es hora de despertarse.

Si estar más cerca de nuestra muerte, es de celebrar, brindemos. 

11 de agosto de 2015

"Tú, que me miras tanto..."

Foto montaje extraído del fanzine NoSoloBau, de DavidTsH, en los tiempos de las cartas abiertas. 

Hoy tengo muchas historias que contar, pero de todas, contaré la más importante. Hoy no hay cuento existencialista o de ficción. Hoy voy a contar la historia que creó muchas historias. Este va a ser un post especial. Hace unas semanas se fue alguien especial dentro de mi vida, a pesar de que ya no estábamos el uno dentro de la del otro. Por que no me quedo corto si digo que si no fuera por esta persona no existiría este blog, o mi faceta escribiente.
Se fue la persona que me llevó al límite, al abismo de mis capacidades, de mi imaginación y sobretodo, y sé qué él lo sabía, de mi fuerza de voluntad y de superación. Me enseñó lecciones por las malas maneras, en las que mejor se aprenden, y por las buenas, en las que te preparan para las malas. Fuimos enemigos desde la primera mirada y no pudo ser de otra que terminamos siendo amigos. Y como todas las grandes amistades, hubo un gran enfrentamiento que nos alejó. No negaré que la contienda dividió a toda una universidad. Hubo dolor, pero aprendí a combatir con los hechos y no con la rabia, y después de todo, hubo respeto.

Finalizado todo aquello seguimos con nuestra relación, pero ya todo era diferente. Ya no era más aquel aprendiz que veneraba a su maestro. Éramos cordiales, nos saludábamos, hablábamos, nos respetábamos. 

La última vez que nos vimos fue en su agencia. Reencuentro entre ex profesor y ex alumno. Charlamos por varias horas. Nos despedimos afectuosamente, respiré el aire de aquel quien no ha defraudado a su mentor. Acordamos vol-vernos para tomarnos unas cañas con algunos del viejo grupo. Lamentablemente nunca sucedió. 

Carlos, como bien me dijiste una vez: "Esto se nos ha ido de madre".

Mírame, aún sigo sin explotar mi potencial debidamente, pero me pusiste en el camino.
Me honra el saber que sin duda tú fuiste mi primer Maestro. Gracias.

DEP Carlos Schmidt.
PS: Aún tu carta me sigue hiriendo...

2 de agosto de 2015

Sextilis

Y llegó agosto, como un soplo a mitad de la noche, frío y desconcertante. Los días de verano habían dejado de existir, quedando sólo un inerte sol estival empedrado tras tristes bloques de invernales nubes. El viento rememoraba el sabor al fin de temporada para los camareros, ese que sólo arrastra soledad, sobras de placer y diversión. Las piscinas silenciosas parecían que ya no quedaban indeseables escondidos por cualquier parte. Agosto había llegado con la sorpresa que no quería llegar. Y los camareros sonreían con la esperanza que así fuera. Era fin de temporada para los corazones sin rostro. Agosto había llegado sin ganas y el verano lo sentía.

2 de junio de 2015

Amar del verbo aventura

En todo este tiempo, que no había sido poco, había vivido y experimentado una cantidad extensa y variada de amores. Cuando le daba por voltear la mirada a su pasado, nunca con el anhelo de un tiempo mejor o a una melancólica añoranza, miraba con orgullo su viaje por ese camino.

Los recordaba de distinta forma. El amor nos llega siempre en el formato que necesitamos cuando lo demandamos. Por eso algunos se vuelven memorables y otros se pierden en la nada del olvido. Recordó el primer amor, que siempre intentaba acertar cual de ellos era el primero y siempre encontraba un antecedente anterior. Para su dicha tuvo amor del primer beso y amor de la primera vez. Llegados aquí el amor se convertía para él, en un sentimiento de cariño y afecto, y ya no tanto la gran palabra AMOR, a los que a muchos les gusta llenarse la boca o simplemente aparentar. Para él, el amor, se había convertido en el afecto que una persona despierta en ti más allá del corazón y el anhelado sentimiento de correspondencia emocional. Éste pudiera ser respeto, ternura, empatía, curiosidad, deseo,... Siempre ligado con la atracción sexual como su eje principal.

Aclarado esto, se perdía en sus pensamientos cuando también se acordaba del amor platónico, que sabiéndolo de fracasado porque lo platónico es así por algo, le llevaba a lugares donde nunca llegaría de otra forma. Tuvo amor para el olvido, aquel que sin buscarlo le ayudó a olvidar otros amores...

Pero todos éstos eran satélites alrededor de sus amores trascendentales.

Cada recuerdo al respecto corroboraba su idea del amor formateado a la necesidad del sujeto.

Para él hubo pocos GRANDES amores, y sin embargo muchas personas importantes. Son inolvidables, los que le arrancaron un pedazo de corazón, por obvias razones. Los que nunca llegaron a suceder pese a estar ahí. Los que no llegaron a tiempo o los que aún no era su momento.

Entre un gran amor y otro gran amor siempre se sumergía entre medio de una gran sucesión de pequeños amores. Algunos de una noche, otros en proyectos que no se concretaron, aquellos lascivos y viciosos que son pecado por como se dieron o fueron o por lo que transgredíeron. Sin embargo, esta sucesión concadenada de amores era necesaria para dar forma a su vida. Él entendía las relaciones amorosas de la misma manera en como debía enfrentar la vida. Por eso su vida fue siempre una aventura.

Amar sin miedo le había dolido mucho, pero fue ahí donde encontró su fuerza. Tuvo un gran amor y lo perdió. Pero tuvo muchos otros que fueron suyos porque con ellos descubrió que el amor sólo lo puedes recordar y sentir en su momento, pero no lo puedes capturar. Lo más maravilloso de este mundo suele ser siempre lo más efímero. Y ahí residía la belleza de lo que él entendía como amor.

Cuando él miraba hacia atrás, no miraba el volumen de tiempo sino el volumen de amor, dado y recibido. Lo importante no era la cantidad si no la calidad. Así, amores que no existieron o que fueron un parpadeo se tornan eternos en su memoria, y aquellos que debieron ser los más intensos no son más que una sinopsis en su gran libro.

Ya en ocasiones no recordaba quien había sido el primero y cual el último. Pero para él no era importante eso. Él sabía muy bien qué había significado cada uno de sus amores en su vida, y con eso a él le bastaba para seguir adelante. 

Miraba atrás para inspirarse y recordar qué clase de hombre tenía que ser si quería llegar más lejos de lo que había llegado. Porque en lo más profundo de su ser sabía que si en algo no debía de cambiar, era en su forma de amar la vida.