29 de octubre de 2018

#cierraelpico

#cierraelpico

Últimamente parezco muy fan, pero no, no es así, sólo es coincidencia. Me ha pasado en los últimos tiempos que la gente va a los conciertos a hablar. Ya sea antes de empezar o durante el concierto, la gente casca por los codos como si estuviera en un bar. Y bueno, tú infiel lector, pensarás que ahora resulta que no se puede hablar, y sí, sí que se puede, pero que la conversación no trascienda a tu círculo de amigos con quienes compartes tu último polvo de Tinder...

La cosa es tan seria que hace unos días un grupo, del cual me considero fan (los Niños Mutantes), tweetearon un mensaje (con una imagen cuarteada y horrible) pidiendo respeto tanto al público como a los músicos. Al final, me sentí menos solo y menos cascarrabias por compartir opinión, y sin querer, al responderles me salió de la manga el #cierraelpico. Y lo demás ya lo véis, derivó en una tonta imagen de un gallo (por el cacareo más que nada) con el pico atado que a más de uno nos gustaría hacérselo a algún bocazas en muchos conciertos.

Así que si vais a un concierto y tenéis ganas de hablar, os salís y os váis a un bar a contaros la vida con unas cañas mientras los demás disfrutan de la música y no de vuestra tertulia. He dicho #cierraelpico.

23 de octubre de 2018

Aztronauta

Aztronauta 3D

Como he mostrado en alguna que otra ocasión, soy fan de la música indie en español. Y en alguna que otra ocasión he hecho alguna ilustración para algún que otro grupo, dos en realidad, como son los Niños Mutantes o Zahara.
A esta última va dedicada esta ilustración. En poco menos de un mes saca nuevo disco, Astronauta, ya lleva dos singles y con el último vídeo publicado (Multiverso) y la fotografía que maneja para este disco, hay de donde sacar cosas.

Aunque la razón real por la que he hecho esta ilustración es porque he decidido hacerme con la edición especial en vinilo de su próximo disco, y en el hype o porque me dio el pronto, me saqué esta ilustración de la chistera.

La chica América se encuentra muy lejos ya...

21 de octubre de 2018

Quien creo ser...

Haz lo que quieras...

Soy esa línea escrita a lápiz mil y una vez sobre mil y un repasos de goma. Ese enigma reescrito demasiadas veces, tantas que ya no se distinguen sus principios de sus desenlaces.

Cansado de intentar agradar a los demás, y agotado de las decepciones que dejo que me causen. Soy un final incierto de un cuento olvidado.

Ya no escribo como antes, ya no vomito, estoy vacío. Ahora sólo hay bilis y noches de insomnio. Pero si te atreves a seguir leyendo quizá puedas alcanzar a ver un pequeño pero verde jardín tras el punto y final.

No esperes conocerme a través de estas líneas, pero en estas líneas, de alguna manera... estoy yo.

Siempre eres bienvenido, aunque no siempre vayas a recibir una cálida bienvenida. Coge aire, expira y lee.

Estás en tu casa.

(Descripción de perfil desde hoy... hasta no sé cuando).

Quien creía ser...

Mírame, me puedes leer.

Simplemente yo. Cansado de tener que sorprender, de sorprenderte. Lo que hago no es lo que soy, pero sí me define. Puedo ser tantas cosas como quiera y sin embargo puedo no ser en el siguiente instante.

Entiéndeme como una estrella fugaz.
No he dejado de brillar cuando me extingo, es que me muevo rápido. Te invito a que te pierdas en mi mundo, y a que me sigas (si puedes) si te atreves, por mi imaginario.

Soy lo que soy porque cuando me lees puedo ser.
Te estaré observando tras mis palabras.


(Descripción de perfil desde no sé cuando... hasta hoy).

Comme d'habitude


Comme d'habitude de Claude François.

Je me lève
Et je te bouscule
Tu n'te réveilles pas
Comme d'habitude

Sur toi
Je remonte le drap
J'ai peur que tu aies froid
Comme d'habitude

Ma main
Caresse tes cheveux
Presque malgré moi
Comme d'habitude

Mais toi
Tu me tournes le dos
Comme d'habitude

Alors
Je m'habille très vite
Je sors de la chambre
Comme d'habitude

Tout seul
Je bois mon café
Je suis en retard
Comme d'habitude

Sans bruit
Je quitte la maison
Tout est gris dehors
Comme d'habitude

J'ai froid
Je relève mon col
Comme d'habitude

Comme d'habitude
Toute la journée
Je vais jouer
A faire semblant
Comme d'habitude
Je vais sourire
Comme d'habitude
Je vais même rire
Comme d'habitude
Enfin je vais vivre
Comme d'habitude

Et puis
Le jour s'en ira
Moi je reviendrai
Comme d'habitude

Toi
Tu seras sortie
Pas encore rentrée
Comme d'habitude

Tout seul
J'irai me coucher
Dans ce grand lit froid
Comme d'habitude

Mes larmes
Je les cacherai
Comme d'habitude

Mais comme d'habitude
Même la nuit
Je vais jouer
A faire semblant
Comme d'habitude
Tu rentreras
Comme d'habitude
Je t'attendrai
Comme d'habitude
Tu me souriras
Comme d'habitude

Comme d'habitude
Tu te déshabilleras
Oui comme d'habitude
Tu te coucheras
Oui comme d'habitude
On s'embrassera
Comme d'habitude

Comme d'habitude
On fera semblant
Comme d'habitude
On fera l'amour
Oui comme d'habitude
On fera semblant
Comme d'habitude

15 de agosto de 2018

Un consejo

"Déjame darte un consejo sobre las mujeres. Y sé de lo que estoy hablando. Así que, hormonalmente, somos criaturas completamente diferentes. Podríamos ser especies completamente diferentes. Nos ves como emocionales en exceso, y eso es verdad. Constantemente sentimos muchos sentimientos y ansiedades. Se nos dificulta separarnos de nuestros problemas. ¿Entiendes? Estamos constantemente buscando el tejido conector para encontrar una solución, nos obsesionamos. Buscamos señales emocionales para entender el significado detrás del silencio. No es algo bonito ahí dentro. El problema, es que esperamos que ustedes sean iguales.

Ahora, puedes conseguir placer en cosas sencillas, ¿cierto? Un juego de baloncesto, un videojuego. Realmente, juegos de cualquier tipo. Y esta habilidad de tener estos placeres sencillos, te permite compartimentar tus sentimientos de una manera bien diferente. Puedes hacer lo que las mujeres sólo sueñan con hacer. Puedes apagar tu mente. Y cuando tu mente se apaga, se te olvida hacer cosas, ¿cierto? Olvidas lavar los platos. Olvidas responder una pregunta cuando la hacemos. Y luego venimos contigo más fuerte, porque queremos tu respeto y tu atención. Porque no entendemos tu necesidad de apagarte, tu necesidad de soñar despierto. Para nosotras, es vagancia y egoísmo. Esa es la agresión. Esa es la testosterona. Y luego nos sentimos mal. Ese es el estrógeno. 

Estas son las cosas que realmente hubiera deseado entender mejor antes de que tu padre muriera...

Las parejas experimentan pérdida todo el tiempo en muchas formas diferentes. Es cómo comprendes esa pérdida, cómo navegas con ella lo que hace la diferencia.

[...]

Pero te diré esto. Aunque pienses de nosotras como constantemente hablando de nuestros sentimientos, guardamos mucho adentro. Nuestra mente nunca se detiene. Siempre analizando, preocupándose. Creo que si las mujeres fueran más físicas, y accedieran a nuestra rabia de esa manera, mucho cambiaría."


Creo que pocas veces he puesto un fragmente del guión de una película, pero esto me resultó sumamente revelador. El texto funciona mejor dentro del contexto, pero no lo contaré para no provocar spoilers. Está extraído de la película Band Aid (2017), un drama romántico independiente que es una delicia pura, y que a mí me trajo alguna que otra lección de sabiduría.

Sapiens

Alberto era un hombre pensativo. En serio, pensaba mucho, a veces demasiado. No obstante tenía grandes conversaciones ficticias en su cabeza. Pensaba tanto las cosas, las reacciones, los diálogos,... que prácticamente no hablaba más que para lo necesario y siempre con tedio.

Entre pensamiento y pensamiento otras historias brotaban de su cabeza. Grandes historias. Minúsculas anécdotas. Cuentos con moraleja. Relatos tórridos. Personajes estoicos e inverosímiles. Decenas de acontecimientos literarios nacían de sus pensamientos, y siempre se decía a sí mismo "lo tengo que contar", "lo voy a contar". Pero nunca lo hacía. Sus historias por increíbles y épicas que fueran carecían de la relevancia necesaria para Alberto, y para darles su tiempo, y darles luz.

Pero Alberto siempre pensaba en que tenía que escribir sus historias, aún a sabiendas que no lo haría, se robaba el tiempo en pensarlas, a pesar que no las escribiría por estar pensándolas.

Y así nuestro gris escritor esbozaba historias en su cuaderno cerebral, siempre lleno de cuentos chinos, japoneses, árabes, teutones,... Hazañas anotadas en un papel, tan frágil como su estabilidad mental, invisible y volátil que al regresar a él éstas se habían borrado por la cotidianidad y la postergación. 

Pero un día, dejó de pensar. No intentó tan siquiera filtrar. Agarró su historia, fresca y fuerte y la plasmó en un papel. Plantó cara y dorso, y el blanco nuclear maculado de tinta negra fue una gota de color en el gris lienzo que era Alberto.

Era finales de otoño y una hermosa primavera estaba a la vuelta de la esquina.