12 de marzo de 2013

Ójoros de Fhitchcock

Ójoros de Fhitchcock
Hace meses desarrollé esta ilustración como capricho a raíz de unas guardas para un libro que pronto se presentará en este y otro blog. 
Una vez más, mis queridos ójoros, vuelven a ser los protagonistas en este guiño y homenaje al cine. Claramente inspirado por la película española La Cabina (Antonio Mercero, 1972) y Los Pájaros (Alfred Hitchcock, 1963).
En esta ocasión utilicé el fondo de un cuadro de Vincent Van Gogh, Paisaje bajo un cielo agitado, 1889.

Un showcase de Dorian en Fnac


Hace casi una semana tuve la gran suerte (pues fue al día siguiente de ver a Miss Caffeina) de asistir a la presentación del nuevo disco de Dorian, "La velocidad del vacío" (recomendadísimo). Y al igual que los muchachos del día anterior, Dorian se marcó un showcase de unas seis o siete canciones que entremezclaban los clásicos y las nuevas canciones. Además de gozar con un acústico, que a mi criterio me pareció increíble.

Cartel de su gira de presentación. Espero poderlos ver en concierto en algún momento del futuro.

Como era mi segundo día, ya conocía el lugar idóneo para ver el concierto :)


Cuando un grupo canta algo sobre Soda Stereo y no son latinoamericanos, sabes que han pasado un rato en latinoamérica. Y eso, en lo personal, me encanta.

La banda no se ve tan joven como en los pósters cosa que más que desagradarme, me gustó más. Como si les otorgara más identidad.

Marc, vocalista y creo que líder de la banda.

Bart, guitarra y coros.

Belly, teclado y coros. Y los otros no lo sé y con la iluminación que habían andaban un poco marginados. Lo siento.


A mí esta canción se me hace muy bonita y la grabé de casualidad :p

El vocalista hizo un comentario respecto a una nueva ley, que desconocía, a razón de que había niños en el concierto. Y es que se ve que ahora en las salas de conciertos españolas no se permite la entrada a menores de 18 años, lo cual no sé si se me hace justo o no. Digo, no son eventos de perversión ni nada de eso. A decir verdad, me quedé pensando en lo triste que es "evolucionar" como suciedad.

Dorian, estuvisteis magníficos.
Gracias por este increíble acústico.


En esta canción me siento TAN identificado... Pero tanto que me resulta increíble la cantidad de sentimientos encontrados en las letras. Y mientras todos pedían Tristeza para cerrar, yo sonreía porque me habían puesto contento cerrando así.

"Si quieres verme vas a tener que asumir 
que hay ciertas cosas que me alejarán de ti, 
abrí una puerta que se cerró cuando huí 
y he olvidado a los amigos que perdí".

6 de marzo de 2013

Un showcase de Miss Caffeina en Fnac de Callao

Pues últimamente ando en eso de una de cal y otra de arena. Pierdo un vuelo, me gano unos conciertillos by the face. Y lo bueno de estar en la capital del reyno es que los eventos musicales y culturales se suceden unos tras otros. 

Así pues y así fue como me topé con el conciertillo de Miss Caffeina a razón del estreno de su segundo larga duración, De polvo y flores, en el Fnac de Callao.

A decir verdad estaba muy contento de poderlos ver, después de todo. Los conocí desde México y nunca había podido coincidir con ellos en la misma ciudad en España. Y contando que les escucho desde sus singles, pues para mí fue un regalo coincidir con la oportunidad.

El espacio era muy intimista por lo que no tuve la necesidad de tomar excesivas fotos.

Pese a que daban prioridad a los que habían comprado el disco (algo que se atribuía como algo lógico, es el fnac). Me resulta una estupidez a mi parecer, porque si vas a conocer el disco, lo lógico es que primero lo escuches y luego decidir si lo compras.
Y si se pensaba hacer la triquiñuela de comprar el disco y luego devolverlo no saldría bien, porque les rompían el plástico al disco haciéndolo imposible devolverlo al acceder al conciertillo. De todas formas, muchas gracias al fnac por hacer posible que pudiera ver a Miss Caffeina en concierto de seis o siete canciones.
:)
Este es el vocalista. Me encantó el look y la pose de que no se les ha subido a la cabeza el éxito cosechado.

Este es el guitarrista, creo que en la banda hay dos guitarras.



Y este el bajista. Os pondría sus nombres pero no me los sé.


En esta, por fin, capto al que tocaba el cajón, imagino que es el batería. Era la foto de gratitud, pero se ve que el vocalista tenía prisa y se me escapó. Añado que falta uno de los componentes por misteriosas razones. ¿Habría que buscar en el Manzanares?

No tomé muchas fotos porque en verdad no había mucho que retratar, así que opté por grabar unos vídeos.

Hielo T, canción que me encanta.


Lisboa, del disco anterior para que la gente se animara un poquito.


Modo avión, de esas que hacen sangrar al corazón.

Supersubmarina en el Apolo

Hace varias semanas, en Barcelona y gracias al bueno de mi estimado Dani, tuve la suerte-gusto-placer de ser invitado por el mismo al concierto de Supersubmarina que hacían en la ciudad Condal por la gira de su segundo disco, Santacruz.

El ambiente era estupendo y con la actitud de Kevin (M)cAlister, nos adentramos en la sala rebosante de chicas bonitas. Cabe especificar que no había visto antes la apariencia física de los componentes de la banda. Hasta que aparecieron.

Ésta es la clásica foto que mola porque se ven todos bien pro.  La foto que toda madre quisiera de su hijo músico, acosado por fans y grupis.

Y todas las chicas se alborotaron. Los chicos, aplaudimos.
Y Supersubmarina, saludó, y empezaron a darnos caña con su música.


La sincronización entre el sonido y la luz, sencillamente, perfectos.

El vocalista, que llevaba la voz cantante (chiste fácil), era el objetivo de todos los flashes en la mayor parte del tiempo. Reconozco que presentaba un look muy arreglado, quizá excesivamente arreglado aunque sobre el escenario quedaba bien.


Aquí tenemos a una fans intentando hacer una foto en medio de un "ola k ase? Estas en un concierto o k ase?".
Por cierto, ¿Veis las púas de la guitarra en el palo del micrófono? Tienen una cruz, Santacruz. Luego las regaló a las chicas de la primara fila, seguro que tenían su número de teléfono grabadas en ellas.

Aunque era de esperar que con el ritmo frenético del concierto, el espectáculo de luces, alucinante debo añadir y el darlo todo como lo daban. El look, que aunque mantenía la esencia, se fue desintegrando. Que también quedaba muy bien.

Pero volviendo a lo que importa de verdad, su música. Excelentes. Suenan igual de bien o mejor en directo que en el disco. Muy vibrantes y, a un mismo tiempo, consiguen encontrar un punto de intimidad con esas canciones que todos escribiríamos sabiendo que con ellas íbamos a ligar o a ganarnos algún que otro corazón.


Recuerdo que en su momento encontré esta foto llena de sentido. Si bien ahora no lo recuerdo. Creo que quería contar algo así como que lo que realmente importa es la música y no quienes la hacen. La esencia vamos.

En uno de esos lapsos intimistas pude tomar esta instantánea (arriba). La cual encuentro cargada de expectación, a la espera de que todo explote en un haz de luces, percusiones vibrantes y notas aceleradas.


Esto viene siendo como un concierto de Rammstein a lo Low Cost.

Y vaya que si estalló. Con el tema Hogueras, aquello fue pirotecnia musical. Todos estábamos bajo sus llamas rítmicas, bailabas para no quemarte, para sofocar las hogueras que habían incendiado la sala. Sencillamente estupendos.

Cuando todo se apaciguó, las canciones seguían impregnadas en el aire. Y las melodías se solapaban con las anteriores, aún resonando en nuestras cabezas, sin darnos tiempo saltábamos de la track 5 del primer disco a la track 10 del segundo y después a la track 1 del EP.

Una de mis manías a la hora de hacer fotos en los conciertos es retratar a toda la banda, pues sin ella no sería lo que es el grupo y a veces se les hace a un lado cuando una figura destaca sobre las demás.

Acá, el baterista, que a mi parecer llevaba la batuta del concierto.

Los teclados, tan espectacular como la foto que logré tomar.

Guitarrista y coros. 

El bajista, casi siempre en la sombra aportándole todos los matices a la banda.

Finalmente la voz y guitarra de Supersubmarina


Apunto de acabar sacaron toda la artillería pesada y enlazaron dos súper temas que si no saltabas el suelo lo hacía por ti.


Reconozco mi ineptitud para haber captado a la banda dando los protocolarios agradecimientos, pero creo recordar que antiguamente se tardaban más en abandonar el escenario, éstos no duraron ni veinte segundos en la despedida. De todas formas.
Gracias Supersubmarina por un excelente primer concierto con vosotros.

Todos esos pedales para conseguir algo más de dos horas de buena música.


¿A que parecen los controles de la Estrella de la Muerte?

Y esto, señoras y señores, es la mesa de sonido, por que si no fuera por el crack que la manejaba no hubiera salido tan a la perfección el concierto de esta buena gente.

Añado que grabé dos vídeos que se oyen como el culo porque tenía una cámara de mierda y al llegar a casa todo emocionado, después de la borrachera que le sucedió al evento, le doy play a los vídeos y, ¿Que qué? Pues ruido por todos los frames. Todo un bajón, la verdad, voy a intentar arreglarlo. De conseguirlo, los subo.

Ésto fue Supersubmarina en el Apolo, Barcelona 2013.
;)

11 de febrero de 2013

Voy a fingir

Voy a fingir que no me has olvidado. Voy a escribirte como si en verdad aún te importaran estas palabras que siempre son ignoradas por todos. Voy a engañarme pensando e imaginando que te morderás ese labio inferior al recordar cuando creaba un cosmos sólo para ti, sólo para verte sonreír.
Tengo que fingir y creérmelo porque hay demasiadas cosas que no me las creo y son tan reales que hieren.

Me quito el yelmo para que puedas ver mi rostro cansado. Cansado de noches sin futuro. De amaneceres sin pasado. De calavéricas cavernas, donde mis ojos antes grandes se aprecian diminutos y atónitos ante un presente discontinuo. De los surcos que mis lágrimas han erosionado en la soledad amiga, en la oscuridad de la noche, durante todos estos inviernos fríos.

Me desarmo. He soltado mi escudo y mi espada, que es mi vida. Y no es mi rendición lo que ofrezco. Son mis brazos cansados de luchar batallas sin corazón. Sin miedo. Sin sentido. Cansados de recibir heridas en gestas perdidas sin nobles causas. Exhaustos de sostener cuerpos rendidos en finales sin sonrisas ni caricias.

Desmonto la coraza que cubre mi pecho escuálido y pálido. Desnutrido e indefinido. Enseñándote la heridas que coronan mi corazón. Ilustrándote los charcos y lagunas de sangre derramada de otras tantas batallas que se consumen bajo mi piel pudriéndome lenta y fétidamente. Las firmas escarificadas, invisibles a primera vista, de los aliados que me traicionaron y de las causas en las que con pasión creí.

Y me perdonarás si no desabrocho la armadura que cubren mis piernas. Pero me temo que si lo hiciera, no sabría obtener las fuerzas necesarias para permanecer en pie y seguir aquí. Frente a ti. Desnudo de torso para arriba. Descubriéndome. Pero sobretodo, para poder resistir el golpe de verdad que sé que es, y el cual lo quiero recibir de esta manera. Deseando, en parte, encontrarme con la suerte que me lleve por delante, poniendo de una vez fin a toda esta desazón a la que me condené. Y de la que hace ya demasiado soy preso.

Con esto fingiré, creyendo que te hice llorar, que aún queda algo. Y que por una última vez, sentimos lo mismo a un mismo tiempo. Siendo, de tener que ser así, un hermoso final.

4 de febrero de 2013

Saint Warningtine

Shit of Love
Hace cosa de un año se me ocurrió hacer una serie de ilustraciones que se basara en la mundial fecha de San Valentín, sólo que enfocado desde una perspectiva distinta. En vez de las típicas y pegajosas imágenes desarrollar un lenguaje que sirviera de parodia y advertencia sobre el amor.
La idea inicial se basaba en seis ilustraciones. Tristemente no llegué a la señalada fecha por la mala gestión de mi tiempo. Y durante el verano y los pasados meses se me empezaron a aparecer nuevas ideas convirtiendo las ilustraciones iniciales en meros bocetos conceptuales.

El pasado diciembre finalicé la serie de doce piezas de la forma que realmente deseaba.

Voy a intentar hacer una colección de doce chapas/botones, para el catorce de febrero, si no llego a tenerlas me las podéis solicitar por encargo :D

A continuación os dejo las 12 piezas en modo presentación desde mi flickr.

Cada ilustración refleja una señal de advertencia, que a su vez refleja un sentimiento sobre una situación concreta en cualquier posible relación sentimental.

24 de enero de 2013

Terminar lo empezado

En las últimas semanas de primavera, la familia Cannavaro se desplazaba, como era ya costumbre de forma anual, a su villa de la costa. Una modesta casa afincada en el litoral mediterráneo.
La ilusión había calado hondo entre los más pequeños de la familia, imaginándose en la libertad que les otorgaba las bien merecidas vacaciones de verano. Era habitual por entonces que en el mismo día en que los hijos de los Cannavaro finalizaban su instrucción anual, marcharan hacia su Villa a iniciar la temporada estival. El señor y la señora Cannavaro eran empresarios de varios negocios por la región y utilizaban la Villa como un centro de operaciones en el que poder seguir trabajando mientras sus cinco hijos se distraían en el campo sin que les estorbaran.

El sol no llegaba al mediodía cuando llegaron a la Villa. Tras algunos contados fines de semana, el caserío, se encontraba deshabitado el resto del año. Del coche se bajaron las hijas y el único hijo varón de la familia, Filipo. Junto a ellos, casi lanzándolos del coche, su Nana, una recta pero dulce mujer mayor que en la medida de lo posible los mantenía a raya.
Los padres tomaron la iniciativa y las maletas, y se dirigieron a la casa. Tras ellos, en descoordinada y aleatoria formación militar, les siguió el resto de la familia.

Al abrirse la puerta, los rayos del sol entraron con diluida timidez descubriendo al tiempo las desnudas partículas de polvo abandonadas, flotando hacia ningún lugar por el recibidor. La Nana musitó, y aún con el gesto torcido se lanzó disparada a abrir todas las ventanas de la casa entre las risas de los soldados rasos. El padre ordenó que se instalaran dando a todos sus hijos las instrucciones de cómo y de qué forma debían hacerlo. Todos obedecieron.

En la parte trasera de la casa había un olivo con una gran mesa bajo su protección. A varios metros, una especie de garaje o granero, quizás ambas cosas a la vez, con las puertas abiertas de par en par pero lleno de mugre y muerte descompuesta sobre todo. La mesa del olivo fue siempre la piedra angular de la Villa, pues era allí, como en esta ocasión, donde los Cannavaro pasaban las horas comiendo en familia en interminables sobremesas con sus invitados mientras la chamacada siesteaba o andaban cazando saltamontes.
La última persona en sentarse fue la Nana, que cargaba el pan recién horneado. Comieron con el apetito que otorga una mudanza estacional. Nadie dijo ni una palabra hasta que los platos quedaron vacíos.

La siesta alcanzó a las hijas de los Cannavaro, mientras que los padres decidieron aprovechar para ir al despacho a ordenar la documentación. Tan sólo quedaron la Nana y Filipo, que siempre rehuía de la siesta porque le resultaba una pérdida de tiempo si no tenía sueño.
La Nana, que ya sabía cómo se las gastaba el niño le sugirió que le ayudase a limpiar el garaje prometiéndole que si entre tanta mugre encontraba algún tesoro, se lo podría quedar. Ni Filipo, y ni ningún otro niño hubiera podido rechazar jamás una oferta así. Sin vacilar, aceptó.
Se introdujeron en aquel lugar, que una vez dentro no era ni tan oscuro ni tan lúgubre como desde afuera le había resultado a Filipo. Los rayos de sol de la media tarde se colaban por entre las ventanas altas y las juntas desplazadas, que entre ellas se producían huecos. La Nana empezó a sacudir el suelo con la escoba mientras que el niño se lanzó en su búsqueda, que consistía en ir retirando trastes al exterior del granero motivado por el afán de un posible tesoro.

Filipo ya había hecho la digestión entre tanto trajín, y ni un solo indicio de algún botín perdido. 
La Nana se había ataviado un pañuelo en la cabeza para no ensuciarse de las molestas partículas de polvo que sacudía con cada golpe de trapo o escobazo hacia el exterior. De vez en cuando observaba al niño para asegurarse que estaba bien. Y lo estaba, en ese momento estaba encaramado en un estante buscando sin cesar una recompensa a tanto esfuerzo.

Un chillido agudo sobresaltó a la Nana, que alzó la vista veloz cual cazador hacia Filipo. El niño estaba dando el brinco del estante gritando "¡Ratones, ratones!". Para cuando había terminado de dar la alarma se encontraba ya en la puerta del establo. La Nana empezó a decirle que los echara o los matara con la escoba. Filipo, como buen soldado bajo las órdenes de su capitán recogió el valor necesario en su escuálido cuerpo y se hizo con la escoba. Arremetió contra el estante introduciendo el palo de la escoba por entre los huecos. Pronto recibió la sorpresa que del estante saltó un ratón, que desorientado, se fue hacia el niño en busca de una escapatoria.
Filipo, sin ser bien consciente sobre lo que hacía o debía hacer, lanzó la base de la escoba contra el ratón sin saber si quería empujarlo o matarlo. Un agudísimo chillido, horrendo grito de dolor punzante y muerte, salió del pequeño ratón. Filipo se quedó paralizado. El sudor frío le recorrió las terminaciones nerviosas congelándolo. No sabía qué hacer mientras miraba con pavor como agonizaba el interrumpido ratón de campo. La Nana, que era consciente de lo que había sucedido, le empezó a ordenar que lo rematara. A lo que el niño, que apenas era capaz de balbucear, se negaba. La Nana, molesta por la falta de determinación del niño, se acerco, le arrebató la escoba y mientras le gritaba que terminara lo que acababa de empezar, remató al moribundo ratón con varios golpes certeros ahogando con los secos golpes los chillidos disfónicos del ratón.
Los tres, la Nana, Filipo y el ratón se quedaron en silencio. La Nana barrió la escena del crimen y echó los restos al cubo. Filipo se alejó en silencio del granero, con andar cabizbajo y el grito de muerte resonando en su cabeza.

De ese acontecimiento, ni la Nana ni Filipo comentaron nunca nada a nadie.
El verano pasó y pese a que toda la familia Cannavaro se lo pasó muy bien en la Villa, para Filipo fue el verano en el que se supo culpable de un asesinato por el que jamás sería juzgado, condenándolo a recordar por siempre el chillido punzante del ratón y el grito de su Nana diciéndole que terminara lo que había empezado...