24 de abril de 2021

Universo: Preludio de SMND

Tengo la certeza que somos polvo estelar. ESO somos. De ESO venimos. Y en ESO nos convertiremos, nuevamente.

Somos nada en la vastedad del universo. Seremos olvido en la inmensidad del todo. Pero tened la certeza que esta mota de polvo cósmico que os habla, nunca os olvidará; y esparciré mi memoria de vosotros por todos los confines del universo para haceros eternos en el infinito, mientras nos volvemos TODO siendo nada. 

15 de marzo de 2021

Revoltijo


Hace tiempo que me miro y no me entiendo. La sensación es cotidiana, como esa saliva que pasa mal dejándote un nudo en la garganta, que ni sube ni baja porque no hay nada que tenga que bajar o subir. Sin embargo la sensación está, existe, en alguna parte de mi algo se duele; y lo que siento es un dolor reflejado de algún otro lugar en mí. Hace tiempo que no me siento, y sin embargo siento que hace tiempo que no estoy en debo estar, pero en donde estoy sé que es en donde hay que estar. Me extraño, no reconozco al tipo en el que me he convertido, algo no florece dentro de mí. ¿Cuánto puede aguantar mi cuerpo las embestidas de lo que intenta escapar? 

Mi vida nunca se rigió por ninguna lista ideal, ni por los sueños ni anhelos de otros. Jamás me planteé llenar mi vida de grandes sueños, que son metas, y vivir para lograrlos, para darle un sentido a mi existencia. Y no sé si ese es ahora el problema. Sin embargo, algo me dice que me he olvidado alguna cosa. Que en mi maleta se ha quedado incompleta. Que no estoy viajando con lo justo. Que quizá llevo sobre equipaje, y que cargo de más de lo que no debería. Puede que sea porque no hice mi maleta pensando en mi...

¿Qué callan estas lágrimas que recorren mis mejillas, ya comenzando a agrietarse, y mueren sobre el teclado? Si beberlas me lo revelara, juro que intentaría embriagarme en ellas, y con gusto moriría en la resaca fuera cual fuera la que proviniera de ellas. Quizá las lágrimas son al final las que hablan aquello que mis labios son incapaces de expresar, porque en el fondo sé que después del primer aliento, al expulsarlas, mi mundo cambiaría para siempre. Y sin embargo, quisiera que todo cambiara quedándose igual. Transmutar sin consecuencias, pero la vida es cambio. Así pues sólo queda un cobarde. Demasiado valiente para enfrentarse al silencio, y demasiado temeroso para afrontar la libertad.

Quizá sea la sensación que ya no me queda un refugio en este lugar que llamamos Tierra, y eso duele.

*El video es porque... lo rodaron en Menorca (mi Tierra), y últimamente me produce un tsunami de sentimientos encontrados y desencontrados -también-. Pero no me hagáis mucho caso, está bien bonito, así que agasajaros.

7 de enero de 2021

Timmy, el niño tiburón

Timmy, el niño tiburón
T es de Timmy, el niño tiburón, que llora porque los Reyes le trajeron carbón. La verdad es que el niño era bastante cabrón así que no se merece la compasión de nadie. Una cosa es que llore por injusticia, y otra porque saque tajada de la lástima...

En fin, esta es la historia de Timmy, tan cabrón que no hay porqué entrar en detalles.

29 de diciembre de 2020

Sr. Anguinaldo

Sr. Anguinaldo dice...

Después de años de ausencias, desdenes y otras excusas varias e injustificables, vuelvo con mi felicitación para estas festividades.

Que no sé qué tanto haya que celebrar pero bueno, alguna excusa nos inventaremos para que sigan existiendo. 

Os dejo con el señor Anguinaldo, que tenía algo importante que deciros...

15 de noviembre de 2020

¿Quién soy?

"¿Quién soy?"
Se preguntaba en el silencio de la noche, a la hora de las sombras y las brujas. Y la única respuesta era el vacío. Estático, atrapado dentro de su cabeza; inerte, a la espera de una contestación; impasible, expectante de la vida. Sólo el zumbido de la calma en sus oídos, y la pregunta rebotando en la vacuidad de su bóveda craneal.

"¿Quién soy? Cuando no tengo a nadie que me diga quién ser".
Sintiendo la aguja de la ansiedad atravesándole el pecho. Él mismo se respondió con una exhalación ahogada. No fue un quejido, ni tampoco gemido, solo neutralidad y decoro. Solo se puso en un rincón (para no molestar). La respuesta fue su acción muda, irresponsable y cobarde.

"¿Quién soy? Si no me atrevo a ser".
Era miedo y angustia. Indignación y contemplación. Sumisión e indolencia. Era un anacronismo atorado en su propia historia, proyectando mientras veía pasar el tiempo. Una gota de tinta, en donde se había perdido. Gota que contenía varios renglones de su vida, donde todo se mezcla y revolvía sin coherencia ni ritmo. Náufrago de su propia historia, devorado por un mar de tinta y destino.

"¿Quién soy? Ahora ya no quiero ser lo que era".
La noche y el silencio le respondieron. Le costó varias horas en la oscuridad hasta que empezó a oír con claridad, el impacto de los centenares de granitos de arena con los que se mide el tiempo. Y en su mente podía disponer como quisiera de esos minerales temporales fragmentados; ya fuera para levantar muros y blindarse de su pasado, o para pavimentar un camino y trazar su senda. La nada le recordó que es ahora lo único que era, y que ser no era cuestión de tiempo sino el saber qué hacer con ese tiempo que no es contrato sino papel en blanco.

Y si en mitad de la noche, lo veía todo negro. Era quizá porque no estaba centrando sus sentidos, entendiendo su vida como un lienzo sobre el que plasmarse. Probablemente estaba más concentrado en la tinta negra de la noche, y en las múltiples y enfermizas posibilidades de esta, olvidándose que no importaría cuán perfecta fuera la decisión si cuando llegase el momento de dejar huella, el lienzo estaría marchito y no soportaría la mancha...

"¿Quién soy? Soy yo, y eso debería ser suficiente".

31 de octubre de 2020

El viajero

Desde la ventana de mi casa veo cómo se extiende hasta un horizonte contaminado la vasta urbe de los aztecas. Llueve, un mes y medio lloviendo en agosto puede ser perturbador para un isleño, en verano y en una montaña de hormigón.

En estos días me da por pensar mucho. Porque de forma natural te arrebatan lo que siempre ha sido natural para uno mismo. No sé si me entendéis. A veces viajar es como el mito de Ícaro. Que no basta con llegar y conseguir volar, alto y lejos, sino que también tenemos que intentar alcanzar el sol, con las terribles consecuencias que ello conlleva.

Yo he viajado mucho, ¿saben? Pero sólo he sido viajero una vez. Háganme el favor de no confundírseme porque no es lo mismo viajar que ser viajero.

A un viajero le atavían siempre las lágrimas, los abrazos y la ilusión. El viajero es agridulce por naturaleza. Ser viajero no es apto para paladares delicados. A veces son tragos de azúcar, otros de arenas, y en muchas ocasiones el mezcal ayuda a que uno u otro pasen con extraordinaria facilidad.

Yo he sido viajero. Bueno, ahora mismo soy un viajero. Me acuerdo de mi primera despedida. Despedida de verdad. De esas de me voy y ya volveré. Como las de antes, como las buenas, que cuando aquellos volvían te llenaban de fascinantes anécdotas.

Mi primera despedida fue con mi madre y mi hermana pequeña, junto a un autobús que me llevaría al mar. Ambas lloraban. Como si me fuera a la guerra. Como si existiera la palpable posibilidad de que no me volvieran a ver…

No fue hasta que me subí al autobús y las perdí de vista por la ventana hasta que me cayó el veinte de la situación. Es una pena que la gente no se comporte así siempre. Aquella semana sentí el amor que le gustaría recibir a todos diariamente. Qué pena que sólo lo dan en ocasiones puntuales, son esos toques de atención que te dan para recordarte: "Eh, vuelve, que sino mira lo que te pierdes".
Uno se sube al avión y piensa: "No sabéis lo que os perdéis vosotros".

Hay veces que ser viajero es ser un marginado. Por lo general nunca es así, pero a veces pasa. A mí me pasó. Cuatro años y una sola visita. Ni padres, ni hermanas (bueno, sólo una de ellas), ni amigos… De verdad que eso te puede hacer sentir marginado. Solo. Y cuando digo solo me refiero a que no tienes el apoyo de la gente cercana, tu gente, que en lugar de decirte: "¡Hey! ¿Cómo estás?". Te dicen: "Hey, ¿cuando vuelves?". No es fácil. En especial, cuando ves a tus amigos, viajeros como tú también, que no paran de recibir visitas de sus amigos y familia.
No mi silencioso público. No es fácil.

Pero… Ahí es cuando uno se sabe viajero y, como un náufrago en una isla desierta, comienza a crearse un nuevo hogar. Y no es fácil, porque uno debe de sortear el racismo, que es para todos igual. Pero con los meses, uno empieza a integrarse en su nueva casa, conoce gente y a decir verdad mucha te decepciona. ¿Pero a quién no le han decepcionado de esa manera? Pasan los meses y todo obtiene un mejor color. Aunque siempre tienes la certeza de que el hueco que queda nunca se termina de llenar.

(Texto extraviado y rescatado del 2012)

Viajar

Viajar.
¿Alguna vez os habéis preguntado lo que realmente significa?La vida en sí misma es un viaje. Íres y venires, algunos largos, inmensamente largos, otros cortos, tan sumamente cortos, que los despreciamos sin considerarlos como tal.

Viajar es abandonarse.
Viajar es entregarse.
Uno abandona su vida implantada y se entrega a la semilla de su corazón.

Viajar, marchar, partir, volver. Verdaderamente uno nunca vuelve. Cuando decides irte, alejarte de todos, de cada una de las personas que sin darse cuenta te han alentado a alejarte de ellos. Es en ese preciso instante, en el que uno ya se ha ido.
Siempre he creído que el viaje inicia cuando uno ya ha tomado la decisión de irse. Es el viaje inicial de la imaginación y el sueño. Esperanza quizá. Sin embargo, es en muchos casos amargor para los que te rodean.

Viajar. ¿Qué demonios es viajar?
Os lo diré muy fácilmente. Es huir. Huir de la realidad cotidiana. De las responsabilidades. De tu pareja que te maniata. De tu jefe que te castra. De tus amigos que te limitan con sus miedos y tabúes. Es huir. Es querer y saberse libre para hacerlo.

Para nosotros, los viajeros, los que tenemos el corazón partido. Que somos como los niños, que no son capaces de escoger entre papá o mamá. Nómadas contemporáneos.
A veces pienso que nací en la época equivocada. Nuestros abuelos eran mucho más nómadas que nosotros, y probablemente los suyos más que ellos. Seguro que habían razones para ello: política, guerra, hambre, crisis. Espera. ¿Estoy hablando en tiempo pasado?

Para los viajeros un viaje es como un segmento, igual que en la primaria, de A hasta B. Nosotros, que por lo general vivimos con calderilla en los bolsillos, realizamos el viaje entre A y B sin ataduras. No es el destino nuestro viaje, sino lo que sucede en lo que llegamos a él. Puedo deciros que tanto A como B son mis casas. Si bien una es como la casa de mis padres y la otra como la casa de la playa. Lo enriquecedor, lo verdaderamente adictivo, es lo que pasa entre esos dos puntos, en la que la única diferencia con nuestra infancia es que nunca los une una línea recta.

(Texto extraviado y rescatado del 2012)