23 de junio de 2022


Puede que no esté, pero siempre consigo estar de la forma que sea. No se trata de provocar que suceda, si no simplemente quererlo.

9 de junio de 2022

Chef Liberto (Papá)

Tres meses. Tres meses que sólo puedo compararlo con un abismo de relatividad... Se vienen muchas primeras veces de muchas cosas, y desde hace un tiempo (tres meses) para acá sólo tengo una verdad que se reafirma una y otra vez:

"Los padres (y madres) nos enseñáis todo.
Todo, menos a lidiar con vuestra ausencia..."

8 de junio de 2022

Sueño vivido

Pensaba en contártelo, pero tengo la certeza que ambos estuvimos ahí.
Hace una semana soñé contigo, no sabía que fue así hasta que desperté decepcionado y magullado por dentro. Pero mejor os digo, hace una semana soñé con él.

Mi enorme pantalla estaba encendida y como desde hace un tiempo hasta ahora, ni iban ni venían datos de ningún tipo por la CPU. En plena consciencia de mi neutra actividad, atento como siempre a todo por mi visión perimetral alcancé a ver su mano, no lo sabía pero lo sabía. Fornida, endurecida por el trabajo, medio bronceada por la vida en la costa, y su reloj Omega dorado y plateado se dejó entrever por su puño de la manga doblado. Apenas fue un instante, el cual lo pasé atónito asimilando lo que acaba de contemplar. Trance que fue interrumpido por el sonido al cerrarse de la puerta de entrada, apenas a dos metros de mi habitación, el cual me hizo saltar hacia ella. Puse mi mano sobre el picaporte, y a pesar de mi decisión en abrir la puerta, era inútil no había forma de abrirla. En mi afán de cruzar el umbral, husmeé por entre los huecos de una persiana fija de bambú: la misma mano que había visto escabullirse por el rabillo de mi ojo ahora estaban sosteniendo la aldaba con fuerza. Fue un parpadear en lo que mi mirada buscó ávidamente el rostro de aquellas manos. No di crédito a lo que se me había revelado; en ese mismo instante se supo descubierto y soltando las manos se alejó unos pasos marcha atrás de la puerta.

Sin resistencia que frenara mi deseo, logré tirar de la puerta hacia mí.
Ante mis ojos, mi patio central, y en él: mi padre. Ahí estaba con su camisa naranja Versace y su físico de siempre (algo panzón y flaco a la vez), sonriéndome como cuando le pillabas haciendo alguna trastada o escondiendo alguna canallada de las suyas. Alzó su mano derecha a la altura de su cabeza, y la agitó saludándome. Su sonrisa visible, incluyendo su diente ausente y el otro de oro. Su rostro era el de siempre, pero su tez tenía un tono verde mortecino que me dio a entender que ya no estaba en este mundo. En cuestión de milésimas de segundo, te vi te reconocí y te sentí. Y dentro de ese tiempo tan ínfimo, para mí un infinito, fui inundado por un océano de emociones y sensaciones que eclosionaron con un: "¡Papa...!". Seguido de otro: "¡Papá!". Para cuando quise darme cuenta mi tiempo infinito se había acabado y mi pie ya estaba avanzando cuando solté: "¡PAPÁ!".

Tan pronto como mi cuerpo se desplazaba lentamente para acortar la distancia que nos separaba, vislumbré tras él dos figuras junto a la puerta de herrería, que da acceso al pasillo que tras diez metros de recorrido lleva al umbral que desemboca a la calle, vestidas con ropa elegante de los años cincuenta. A la izquierda de mi padre había un hombre con un traje gris de rostro irreconocible. Y a su izquierda se hallaba una mujer con un traje de falda y chaqueta marrón, también con su rostro ensombrecido. Impulsado por el anhelo de abrazarlo, como no pude hacerlo en mi realidad consciente, me lancé tirado por el corazón. Juro que tiré de mí con todo lo que traía dentro, pero tan pronto como mi cuerpo hizo el amago de acortar distancias: mi padre, sin quitarme la vista de encima y sin cambiar su expresión ni por un instante, comenzó a andar marcha atrás. Como si caminara en paso revertido, con ese movimiento antinatural y seco que se percibe cuando algo no fluye en el orden establecido de las cosas. Comencé a lanzar mis pisadas mientras gritaba: "No". Continué lanzando mis pies sobre el suelo del patio pero no había forma de avanzar, mientras mi padre se iba alejando de mí cada vez más. De mí salió otro grito más ahogado: "¡No...!". Mientras sin poder hacer nada veía cómo mi padre ya se encontraba casi a la altura de las dos figuras. Y lanzando mi mano hacia él, desesperado, sólo pudo recibir un desolado "¡No...!". Justo en el momento que había sobrepasado a sus dos acompañantes, estos giraron sobre sí mismos y todo se esfumó. Podría decir que se fundió a negro, pero no fue así. Creo que lo más parecido sería contar que fue como si se disipara una niebla.

Me desperté en mi cama. Aún gimoteando "No", dos veces más, aparte de la que me devolvió a la realidad consciente. Desconcertado, abrí los ojos buscándolo. Me asomé a la ventana, que da al mismo patio, buscándolo. No había rastro de nada, ni de mi padre ni de sus acompañantes. El único vestigio que quedó fue la luz del alba, misma que había hacía un momento en mi encuentro. Rompí a llorar. No contaba con volver a verte, y me rompió volver a perderte. Te fuiste dejándome nuevas dudas, pero sé que viniste a despedirte, a darme la oportunidad que no tuvimos en su momento. Pero por muy reconfortante que haya podido ser, no me hace feliz.

Hace una semana soñé contigo, pero yo sé que no fue sólo un sueño. No te vayas muy lejos, cuando nos reencontremos tendré mucho que contarte.​

23 de abril de 2022

Puta Zahara...

Tiempo atrás, estar en primera fila hubiera sido una prioridad...

A veces pudiera parecer cíclico. La vida, las circunstancias, las cosas, las personas... Fue allá por el 2009 cuando descubrí por primera vez a Zahara. Dulce aspecto de chica pop con canciones evocadoras (algo melosas a su manera) e intimista. No cabe más decir que desde entonces se convirtió una compañera musical en los días venideros. Y es curioso que de todas las veces que la tuve en la mira para ir a un concierto suyo, nunca se me dio ninguna (y no fueron pocas las oportunidades). Tendría que ser en México, lugar donde por primera vez pulsé PLAY a su primer disco (el de Universal), donde por fin la viera por primera vez en un directo.

Una guitarra y una voz, ¿para qué más?

Claro que ahora ya no era la inocente chica pop que perdió el avión, yo aunque enamorado de aquella imagen más que fascinado con su actual yo sublevado, contestatario e irreverente, que coquetea con la electrónica sin dejar de ser ella en sus letras. La magia de la creación sin restricciones.


Merichane en directo suena igual de bien.

El concierto fue un recorrido de su yo inicial (reinventado) a su disco más actual e irreverente Puta. En un espacio pequeño como es el Foro Indie Rocks de la CDMX, una apuesta segura para garantizar el lleno y perfecto para el formato que traía, acompañada de Martí Perernau IV y su magia.



Siempre hay una ligera calma que precede a la tormenta...

A mi criterio puso en escena un gran repertorio.

Aquí ya fue cuando se les fue de madre. 

Si esta canción no te hizo enamorarte de esta chica desde la primera vez,
nunca entendiste nada.

Aunque antes de reventarlo todo con el bailoteo, bajar a bailar con nosotros, alocarse y dejarse el alma en el escenario y la pista, nos regaló Con las ganas con menos lágrimas pero igualmente intenso. Ya después de eso lo que le siguió se le puede llamar euforia , sobretodo si cierras con Berlín U5 en versión extendida Puta Rave.

Gracias.

Todo un público diverso en todos los sentidos habidos y por haber
le dimos las gracias por una experiencia increíble.
 
Tengo el vicio de adoptar las tracklist de los conciertos, que casi siempre las consigo porque es un fetiche bastante raro. Pero así soy. La dejo a continuación porque siempre es una bonita forma de revivir el concierto creándote una playlist con las canciones en el orden adecuado.
Puta Zahara, gracias.

Yo a esto le llamo: Carta de amor interceptada.

26 de abril de 2021

La isla Desengaño


Frío, congelado. En medio de la nada, desolado. Perdido de la mano de dios. Su corazón se encontraba desterrado. Más allá del fin del mundo, de la vida, del tiempo. 


Teletransportado en un parpadeo, dejó Kansas, su hogar, su familia, sus amigos, su vida, su Tierra; y apareció en medio de ningún lugar. Frío, gélido; calor, infernal; un infierno en la no-tierra. Estando allí vio gigantes de piedra, peces de nubes, animales de fuego, insectos de sal y un sin fin de ilusiones como oasis en los desiertos, jugando con la sed del corazón.

¿Qué había hecho para terminar ahí? ¿Sabe una hormiga porque le aplasta un zapato? Pues lo mismo. Simplemente estaba ahí. 

Algunas ilusiones eran trampas para servirle como cena, almuerzo o desayuno, otras era la propia isla que se divertía con él. A veces era el calor, en otras el frío. Era el nuevo canal favorito de televisión para la isla. Y él, el mejor guionista, listo para hacer la mejor interpretación de su vida.

Vivió reposiciones de sus episodios más trágicos y de las temporadas más oscuras. Presentador del Late Night Show de sus pesadillas. Cronista de sus más oscuros y retorcidos secretos. Y vio cómo su parrilla infantil desaparecía para siempre condenándolo a las más terribles tinieblas.

Aún sigue siendo el único poblador de la isla Desengaño (por nadie nunca nombrada así), en donde vive persiguiendo a sus ilusiones con la esperanza de alcanzar una y poder desvanecerse junto a ella, o por lo menos darle un suspiro a su corazón y recuperar una pizca de vida. 

24 de abril de 2021

Universo: Preludio de SMND

Tengo la certeza que somos polvo estelar. ESO somos. De ESO venimos. Y en ESO nos convertiremos, nuevamente.

Somos nada en la vastedad del universo. Seremos olvido en la inmensidad del todo. Pero tened la certeza que esta mota de polvo cósmico que os habla, nunca os olvidará; y esparciré mi memoria de vosotros por todos los confines del universo para haceros eternos en el infinito, mientras nos volvemos TODO siendo nada. 

15 de marzo de 2021

Revoltijo


Hace tiempo que me miro y no me entiendo. La sensación es cotidiana, como esa saliva que pasa mal dejándote un nudo en la garganta, que ni sube ni baja porque no hay nada que tenga que bajar o subir. Sin embargo la sensación está, existe, en alguna parte de mi algo se duele; y lo que siento es un dolor reflejado de algún otro lugar en mí. Hace tiempo que no me siento, y sin embargo siento que hace tiempo que no estoy en debo estar, pero en donde estoy sé que es en donde hay que estar. Me extraño, no reconozco al tipo en el que me he convertido, algo no florece dentro de mí. ¿Cuánto puede aguantar mi cuerpo las embestidas de lo que intenta escapar? 

Mi vida nunca se rigió por ninguna lista ideal, ni por los sueños ni anhelos de otros. Jamás me planteé llenar mi vida de grandes sueños, que son metas, y vivir para lograrlos, para darle un sentido a mi existencia. Y no sé si ese es ahora el problema. Sin embargo, algo me dice que me he olvidado alguna cosa. Que en mi maleta se ha quedado incompleta. Que no estoy viajando con lo justo. Que quizá llevo sobre equipaje, y que cargo de más de lo que no debería. Puede que sea porque no hice mi maleta pensando en mi...

¿Qué callan estas lágrimas que recorren mis mejillas, ya comenzando a agrietarse, y mueren sobre el teclado? Si beberlas me lo revelara, juro que intentaría embriagarme en ellas, y con gusto moriría en la resaca fuera cual fuera la que proviniera de ellas. Quizá las lágrimas son al final las que hablan aquello que mis labios son incapaces de expresar, porque en el fondo sé que después del primer aliento, al expulsarlas, mi mundo cambiaría para siempre. Y sin embargo, quisiera que todo cambiara quedándose igual. Transmutar sin consecuencias, pero la vida es cambio. Así pues sólo queda un cobarde. Demasiado valiente para enfrentarse al silencio, y demasiado temeroso para afrontar la libertad.

Quizá sea la sensación que ya no me queda un refugio en este lugar que llamamos Tierra, y eso duele.

*El video es porque... lo rodaron en Menorca (mi Tierra), y últimamente me produce un tsunami de sentimientos encontrados y desencontrados -también-. Pero no me hagáis mucho caso, está bien bonito, así que agasajaros.