21 de noviembre de 2005

Me siento furioso paranoico

Te buscaré mucho más allá de lo que exige el tiempo
Y dormiré en cualquier lugar, con quien me deje hacerlo
Y besaré todas las bocas intentando demostrar
Que sólo existe una...
Y en mi delirio arrastraré todas las cosas buenas
Hasta fundirlas en papel y hacer que den la vuelta
Y enroscarte en una idea hasta verte agua
No dibujarte
No dibujarte
Tal vez tratar de emborronarte…
Imaginarte hacia delante
Recuperarte en cualquier parte
Dilucidar qué es importante
Lo que mi furia considera indispensable
Y en el fragor de la batalla
Poder ponerte cualquier cara
Y en fin, decir que estoy seguro que el pasado no te alcanza…
No te alcanza
Te inventaré
Te inventaré en cualquier mirada
Cualquier gesto
Cualquier cama…
Te inventaré cada mañana…

26 de junio de 2004

Se necesitan sueños para seguir adelante

Es curioso, como las cosas pueden tornarse en tan sólo 10 o 15 segundos. Cosas que te llevan a la desesperación cuando, más que nunca, te ves ahogado de más esperanzas de las que antes gozabas. No sé, la confusión se cierne sobre mí, y me tortura la impotencia y el miedo de perder algo que nunca he tenido, pero que si compartí varios minutos. Sólo rezo a mi diosa fortuna, que por una noche más, me cubra con su manto, y me recargue de valor, que por estas venas exhaustas comienza haber cadencia. Un beso mi diosa fortuna.

9 de junio de 2004

Sólo los valientes, o tal vez los necios...

Cuentan que el alma, es la esencia del hombre, que sin ella, no se es hombre, que sin ella la humanidad se nos va, nos volvemos unos desalmados.
Pero para ser un desalmado, algo ha de ocurrir, el alma es tan inherente a nosotros como la sangre que fluye por nuestro cuerpo. Por lo tanto, sólo es desechable si su portador está de acuerdo, de la misma forma que el suicida elige su muerte.

Pero en ocasiones, éste alma, que concede tanta humanidad, otorga en exceso, exponiendo a sí misma al peligro.
Nunca faltarán los buscadores de tesoros.

Prólogo de "Al alba", de Fhilipp Navarro García