19 de julio de 2006

Encontré por fin mi calle...

En mi verano no hay palabras...






15 de julio de 2006

Recuerdos cubanos

Un año.
Chicos, y chica. Hasta la victoria siempre.




























25 de junio de 2006

Divendres 23 i Dissabte 24

Ritual anual, familia y amigos y siempre caras nuevas.
De las pocas noches en las que apenas pienso en cosas tristes.


Foto sin hermana 1

Foto sin hermana 3

PS: la hermana 2 no estaba

Utopías

Retomando de nuevo la vida, ¿o a caso abandonándola? En la distancia de lo que no considero mi hogar lo extraño estando en mi cuna. Se me queda pequeña, mis pies tocan los barrotes y mis rodillas se doblegan. La almohada ha perdido los sueños de niño. Y por encima mío ya no hay estrellas brillantes girando en mis insomnitas y oscuras noches. Mi casa no reside en esta tierra; no sé si la perdí en el mapa o si se la di a alguien que la necesitara más que yo (probablemente; el eterno altruista) el caso es que ahora me vendría bien. Parar, pensar, curar mis heridas (que son unas cuantas) y dormir sin sueños y despertar en uno que empiece con indiferentes gorriones piándome al renacer. Pero qué importa, si ya no tengo ese lugar. Vagabundo dice Martín Buscaglia. Eso soy; aunque no sepa ni quién soy ni de donde vengo ni hacia donde voy. Por ahora creo que imitaré a la naturaleza y seré como un caracol. Pero en vez de arrastrar mi casa, la cargaré en mi corazón y que me espere quien me quiera esperar.

Tributo a la ciudad II

Estatuas vivas. Latiendo sin movimiento. Invisibles ante los habitantes de las urbes. Ocultos y furtivos dan vida a los rincones olvidados, descartados. Son sombras sus habitantes. Son detonadores. Son la esencia olvidada del amor, que en cualquier momento y sin avisar encienden el autentico corazón de la ciudad; el que palpita generando cambios, produciendo una evolución. El que da sentido a la ciudad. Alguna vez serán descubiertos, otras en cambio seguirán en su ritual sin percibir el degenerado bien que hacen humanizando la grisácea piel de esta ciudad.

Otro ego

Cada vez que abre los ojos se hace siempre la misma pregunta: ¿quién soy? Al rato y como siempre se calza e inicia la rutina higiénica diaria. Al mirar su reflejo se cuestiona si hoy será afable o un alter nuevo. Es complicado distinguirse a uno mismo. A veces la educación te convierte en perversa falsedad, en otras, es la evasión de una situación la que encamina a otra personalidad. Así de forma escalada se generan máscaras de falsa realidad. Y es en casa cuando recoge el correo, y se lo lee con detenimiento, buscando alguna novedad, en la que pudiera intentar ser sí mismo. Y es justo cuando quiere ser él mismo que se le olvidó el cómo serlo. Y es en las noches de pared blanca en donde los fantasmas de su personalidad se manifiestan devorando cada vez un poco más las sobras de quien era. Cada mañana se levantará creyendo saber quién es, y es al preguntarse cuando nace la respuesta que es la misma pregunta.

Tributo a la ciudad I

Alzar la vista y respirar. Los edificios se saludan a cada determinada hora del día. Así todos y de forma cortés se ofrecen los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches; mediante palomas mensajeras, hojas impulsadas por susurros y reflejos que atraviesan la ciudad. Los bronquios de asfalto gris curtidos por la vida, por el tiempo, por los sucesos. Espacios en blanco en los que brotan las ideas, el ingenio y en donde inesperadamente nace la esperanza del extranjero.